Un sensor de bajo costo logra medir dopamina en lágrimas, abriendo el camino a diagnósticos neurológicos menos invasivos

(Imagen Ilustrativa Infobae)En cada lágrima hay un universo microscópico de información esperando ser descifrado. La ciencia explora ahora ese territorio silencioso, donde una simple gota puede ofrecer pistas sobre el estado del cerebro mucho antes de que los síntomas hablen por sí solos. Así, unas pocas lágrimas podrían convertirse, algún día, en una señal de alerta temprana sobre lo que ocurre en el cerebro. Esa es la idea que impulsa a un equipo de investigadores que publicó en ACS Omega el desarrollo de un sensor electroquímico de bajo costo para detectar dopamina, un neurotransmisor clave en el movimiento, el aprendizaje, la motivación y la regulación emocional. En pruebas de laboratorio, el dispositivo logró medir con precisión distintas concentraciones de dopamina en lágrimas humanas artificiales, un paso que —según plantean— podría abrir el camino a nuevas herramientas para monitorear la enfermedad de Parkinson y otras afecciones relacionadas con niveles atípicos de esta molécula.El objetivo de fondo es adelantarse a los síntomas. “Nuestro objetivo es facilitar la detección ultraprecoz de trastornos neurológicos, creando oportunidades para intervenciones clínicas antes de que se manifiesten los síntomas principales”, afirmó el autor principal, Neftalí Lênin Villarreal Carreño. La premisa es simple: si la dopamina cambia de forma sostenida, podría reflejar procesos que todavía no se ven “por fuera”, pero que ya están ocurriendo.PUBLICIDADLas variaciones de dopamina —ya sean superiores o inferiores a lo habitual— se asocian con trastornos neurológicos y psiquiátricos. En la enfermedad de Parkinson, por ejemplo, las concentraciones de dopamina tienden a disminuir. Sin embargo, la forma de seguir esa señal sigue siendo, en muchos casos, incómoda o compleja: los métodos actuales se basan en muestras de sangre, análisis de orina o dispositivos implantados. Son procedimientos que pueden demandar tiempo y, en algunos casos, implican una intervención invasiva.Investigadores desarrollan un dispositivo capaz de detectar variaciones de dopamina en muestras artificiales de lágrimas humanas