Actualizado Viernes,
julio
06:00Cuando Diana Morant se hizo con las riendas del PSPV-PSOE, uno de sus objetivos fue tender puentes con Jorge Rodr�guez, el ex dirigente socialista repudiado por Ximo Puig cuando se vio salpicado por el caso Alquer�a. Aquello qued� en nada -Rodr�guez fue absuelto-, pero el mal ya estaba hecho. El alcalde de Ontinyent hab�a fundado su propio partido, Ens Uneix, para desbancar al PSOE en el municipio valenciano que es adem�s el de la secretaria de Organizaci�n del PSOE, Rebeca Torr�. El deseo de Morant de aproximarse a Rodr�guez ten�a una explicaci�n: Ens Uneix decant� la Diputaci�n de Valencia a favor del PP dejando a los socialistas sin la �nica gran instituci�n que podr�an haber gobernado tras la debacle de 2023. Pero Ens Uneix, adem�s, no se qued� ah�, porque impuls� el proyecto de Uni�n Municipalista para aglutinar a candidaturas locales y cuyo objetivo es presentarse incluso a las pr�ximas elecciones auton�micas. Esta "confederaci�n municipalista", que agrupa ya a 300 partidos locales, acaba de sumar una nueva incorporaci�n: la del partido del alcalde de Almussafes, el tambi�n ex socialista Toni Gonz�lez. Al igual que Rodr�guez, el primer edil de Almussafes decidi� dar el paso de fundar su propio partido, Tot per Almussafes, que b�sicamente se ha nutrido de buena parte de quienes militaban en la agrupaci�n socialista de Almussafes, una de las m�s importantes para el PSPV. Hasta ahora, porque si en Ontinyent el PSPV ha pasado a tener una posici�n residual, lo mismo puede pasar en Almussafes. Hasta el punto de que el secretario de Organizaci�n del PSPV, Vicent Mascarell, sali� este jueves a arremeter contra Ens Uneix por convertirse en "refugio de tr�nsfugas y personas se�aladas por acoso", confirmando "la integraci�n de la antigua agrupaci�n socialista de Almussafes en la marca municipalista de Ens Uneix". Toni Gonz�lez fue expulsado del PSPV tras ser denunciado por acoso, a pesar de que �l siempre lo atribuy� a una venganza contra �l. Si bien dej� su puesto en la ejecutiva provincial, se neg� a renunciar a la Alcald�a tal y como le reclam� Morant. Gonz�lez, por tanto, sigue gobernando Almussafes con mayor�a absoluta, pero bajo las siglas de un nuevo partido que cuenta ya hasta con sede propia. Y con �l, adem�s, se fueron todos los concejales que hasta entonces hab�an conformado el grupo municipal socialista. Con la adhesi�n de Tot per Almussafes, "Uni�n Municipalista suma a su proyecto uno de los principales referentes del municipalismo valenciano y consolida su presencia en un municipio estrat�gico de la provincia de Valencia, donde la nueva formaci�n gobierna el Ayuntamiento bajo el liderazgo de Toni Gonz�lez", se�alaban desde Uni�n Municipalista. "El acuerdo responde a la voluntad compartida de fortalecer el municipalismo como una forma de hacer pol�tica basada en la cercan�a, la gesti�n y la defensa de los intereses de los municipios, alej�ndose de las din�micas de los grandes partidos y poniendo el foco en las necesidades reales de los vecinos", seg�n estas fuentes. La vicepresidenta de la Diputaci�n, Nat�lia Enguix, con el alcalde de Almussafes, Toni Gonz�lez.DIPUTACI�NPor el contrario, la mano derecha de Morant censur� la "deriva" de Ens Uneix. Para Mascarell, "la normalizaci�n y el amparo a alcaldes se�alados por comportamientos machistas o por utilizar su posici�n de poder para presuntamente acosar a mujeres —como ocurre en Almussafes— resulta incompatible con cualquier proyecto que se pretenda denominar democr�tico y feminista"."En el PSPV-PSOE expulsamos a los acosadores de manera inmediata, mientras que el partido de Jorge Rodr�guez y Nat�lia Enguix los acoge con los brazos abiertos", afirm� Mascarell, que reivindic� no haber protegido al alcalde de Almussafes "por intereses electorales".Si el triunfo de Ens Uneix en Ontinyent ya permiti� a la formaci�n de Jorge Rodr�guez ser decisiva en la Diputaci�n de Valencia a costa de los socialistas, est� por ver el impacto de la crisis del PSOE en Almussafes y su traslaci�n al n�mero de diputados provinciales. El agujero, en todo caso, no es menor, como demuestra ahora la cr�tica feroz de los socialistas a la nueva alianza entre Rodr�guez y Gonz�lez.







