04/07/2026 05:00 Actualizado a 04/07/2026 06:58 La política también vive de los tiempos. Y el PSPV ha decidido que ha llegado el momento de cerrar cualquier debate interno sobre Diana Morant. La ministra será la candidata a la presidencia de la Generalitat Valenciana en 2027 y cuenta con el respaldo explícito de Pedro Sánchez, una circunstancia que despeja dudas entre la militancia y desactiva, al menos por ahora, a quienes en algún momento cuestionaron su liderazgo al frente de la federación valenciana. El PSPV ha cerrado filas con su secretaria general y el escenario para el partido ya es otro. No sucede lo mismo en el PP valenciano. Diana Morant presenta su candidatura a primarias del PSPV rodeada de cargos del partido Kai Försterling / EFEGénova sigue retrasando la designación oficial de Juanfran Pérez Llorca como candidato a la Generalitat, una espera que alimenta especulaciones innecesarias. Al partido no le conviene instalarse en la incertidumbre cuando faltan pocos meses para que la precampaña cobre intensidad. Todo apunta, salvo un giro hoy difícil de imaginar, a que Llorca será el candidato. Cada semana que pasa sin una confirmación oficial ofrece argumentos a quienes buscan abrir un debate que, en realidad, parece resuelto.Lo que ha hecho el PSPV responde a la lógica de cualquier partido que se prepara para unas elecciones: transmitir unidad y ofrecer una imagen de cohesión en torno a su líder, en este caso, su candidata. Eso no significa que hayan desaparecido todas las dudas. Las hay entre algunos dirigentes y cuadros del partido sobre las posibilidades electorales de una aspirante tan identificada con Pedro Sánchez que no ha dudado en defender públicamente a José Luís Rodríguez Zapatero. Pero también existe la convicción de que las próximas autonómicas estarán inevitablemente condicionadas por el contexto político nacional.El calendario electoral será determinante. Si Pedro Sánchez decidiera adelantar las elecciones generales, no sería extraño que Pérez Llorca optara por hacer coincidir las autonómicas con ellas, confiando en que un eventual viento favorable al PP en España también impulsara sus expectativas en la Comunitat Valenciana. Si, por el contrario, ambas convocatorias permanecen separadas, la izquierda podría encontrar un escenario más propicio para movilizar a su electorado, especialmente si para entonces gobiernan el PP y Vox en España. Ese sería, probablemente, el contexto más favorable para Diana Morant.La prueba para el PSPV será medir hasta qué punto el desgaste que acumula el PSOE acaba trasladándose al ámbito autonómico. El acoso político, judicial y mediático al Gobierno de Pedro Sánchez, unido a los casos de corrupción ya juzgados y a otros episodios que han erosionado al Ejecutivo y al partido, como el caso Leire o el caso Zapatero, dibujan un escenario complejo para cualquier candidato socialista. Los precedentes recientes en Extremadura, Castilla y León, Aragón o Andalucía no invitan precisamente al optimismo. Entonces aún no se habían acumulado algunos de los factores de desgaste político que hoy condicionan el debate nacional.A esa dificultad se suma otro elemento exclusivamente valenciano. Compromís aspira a discutir al PSPV la hegemonía de la izquierda tras las elecciones de 2027. Los sondeos apuntan en esa dirección y la coalición mantiene una fortaleza territorial, especialmente en la provincia de València, que no tiene comparación con otras comunidades autónomas donde el PSOE ha sufrido importantes retrocesos sin una fuerza situada a su izquierda con una implantación similar. No sería extraño que esa competencia alterara el mapa político en algunas de las principales ciudades valencianas.El PSPV ha cerrado filas con Diana Morant. La fotografía de unidad ya está hecha. Ahora empieza una tarea mucho más exigente: explicar qué proyecto propone para la Comunitat Valenciana más allá de la crítica al Consell de Pérez Llorca. Porque, aunque el ruido de la política nacional dificulte que los asuntos valencianos ocupen espacio, una parte del electorado quiere saber qué plantean los socialistas sobre cuestiones tan decisivas como la vivienda, la sanidad, la educación o los servicios sociales. Sobre la financiación autonómica, la deuda o el fondo de nivelación, las posiciones son conocidas desde hace tiempo, para bien y para mal. La batalla que comienza ahora es otra. Tiene que ver con dos modelos de entender la sociedad y con la capacidad de cada uno para convencer a los valencianos de cuál responde mejor a los desafíos de los próximos años. La precampaña ya ha comenzado.Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB y Doctor en Comunicación por la UV. Delegado en València y redactor jefe de La Vanguardia desde 1991