Hoy cualquier viaje empieza en el smartphone: tarjetas de embarque, mapas, apps bancarias y reservas. Pero todo eso solo funciona con conexión estable desde que aterrizas.
Para quien vive en España, el problema aparece fuera de la zona de roaming de la UE: dentro de la Unión, gracias al principio de roam like at home, la conexión se percibe casi como en casa, pero al cruzar las fronteras europeas —a Estados Unidos, Turquía, Marruecos o Japón— el roaming sigue siendo caro, la SIM local es pesada y el Wi-Fi público apenas existe fuera de los hoteles.
Por eso surge una nueva oleada de servicios digitales que eliminan la dependencia del operador. El viajero descarga una app, elige un plan según su ruta, instala la eSIM desde casa y la activa al aterrizar. Un ejemplo es la empresa suiza Yesim, pionera en eSIM para viajeros, con más de 3,5 millones de usuarios en todo el mundo.
Conectarse a Internet desde el extranjero
Cada uno de los métodos habituales para mantenerse conectado en el extranjero tiene inconvenientes ocultos de los que la publicidad no suele hablar.







