Por Perla Trevizo, ProPublica and The Texas Tribune

Este artículo fue publicado originalmente por ProPublica

Los guardias de un centro de detención migratoria en El Paso, Texas, podían ver a un detenido en su celda con la orilla de una sábana enrollada en el cuello y la otra atada a la perilla de la puerta. Si la abrían, la tela se tensaría y terminaría estrangulandolo.

El detenido, Geraldo Lunas Campos, llevaba un mes recluido en Camp East Montana. El centro era relativamente nuevo y había sido inaugurado como parte de los planes del gobierno de Donald Trump para detener y deportar rápidamente a miles de inmigrantes.

Casi de inmediato tras su ingreso, el inmigrante cubano de 55 años comenzó a expresar frustración por la atención que recibía, según un informe de investigación del médico forense de casi 300 páginas que no ha sido publicado.