Un video de sólo 50 segundos viralizado en tiempo récord ha devuelto la tensión a la región indígena de los Altos de Chiapas. En la grabación se observa a decenas de hombres con actitud beligerante ataviados en uniformes tácticos que alzan fusiles de alto poder y, amparados por la noche que no deja ver con total limpieza sus rostros, advierten lo que hace semanas se pronosticaba: El Machete ha resurgido. El grupo que se ha adjudicado el título de autodefensa sostiene desde 2020 una batalla campal con Los Herrera, otro grupo de civiles armados que opera en el municipio de Pantelhó por la disputa de poder, territorio y recursos públicos de un municipio que históricamente se ha regido por usos y costumbres. Durante casi cuatro años, ambos bandos han cubierto de pánico la montaña indígena de Chiapas y dejado decenas de desaparecidos, pero el desgaste y daño que se han hecho una estructura a otra, además de un supuesto amaño con el gobierno estatal, generó una reducción de las actividades criminales de las dos células, que a decir de defensores de derechos humanos han estado a la sombra del crimen organizado.Esa tensa tranquilidad que ha mantenido adormitados a las dos estructuras paramilitares terminó el pasado 4 de julio, cuando trascendió el asesinato de Fernando Ruiz Hernández, un supuesto líder de Los Machetes, a manos de hombres armados que propinaron al menos ocho balazos, según los primeros reportes de testigos del hecho. El líder machete fue emboscado y asesinado en la comunidad La Esperanza, en el municipio vecino de Chenalhó. En el ataque una menor resultó herida y fue identificada en un principio como la presunta hija de Ruiz Fernández. La reacción no veló mucho tiempo. La estructura de El Machete emplazó al gobierno de Chiapas para que en cinco días posteriores al asesinato de su dirigente detuviera a los homicidas, de lo contrario harían justicia por mano propia y se levantarían en armas. El gobierno del morenista Eduardo Ramírez Aguilar ha guardado silencio absoluto en torno a la advertencia y no ha desplegado tareas de vigilancia a la zona del conflicto, lo que ha generado aún más tensión entre cientos de tzotziles y tzeltales atrapados en medio de esta ofensiva que ahora es silenciosa pero amaga con reventar en cualquier instante. En ese mismo video, los hombres armados han enlistado en su acordeón de denuncias las supuestas corruptelas en que el gobierno ha incurrido. Se distingue a uno de los encapuchados leer apuntes en una libreta, trompica la voz y por momentos parece no dar claridad en su pronunciamiento, pero al final el mensaje es lanzado: devienen nuevamente las balas. Pacto de paz, a punto de romperse La reaparición de los Machetes no vino sólo con el clamor de justicia por la caída de uno de sus principales líderes. Trajo consigo también un coctel de anomalías políticas y sociales de antaño sin resolver en Chiapas. En la videograbación, el lector refiere que las autoridades estatales pasaron por alto la designación de Juan Pérez Pérez como alcalde ratificado por el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana (IEPC), durante las elecciones extraordinarias realizadas en 2025, luego de que no se pudiera efectuar la jornada de designación de autoridades por el método de usos y costumbres.“Juan Gómez Santiz (alcalde en funciones) es el sicario de José Herrera, porque él no fue elegido por el pueblo, el pueblo eligió a Julio Pérez Pérez, pero a los funcionarios corruptos les importó más el dinero que nuestra vida”, condena el orador.Después, advierte que si el gobierno no toma en cuenta el pronunciamiento se levantarán en armas como ocurrió en 2021. “Nosotros como pueblo nos deslindamos de todo lo que vaya a pasar, responsabilizamos directamente al gobierno corrupto, atentamente la voz del pueblo. ¡Arriba el Machete!”, vitorean en medio de un festín de forajidos inquietos por accionar sus armas. La desazón colectiva que estos dos grupos han generado en una de las regiones con mayor número de asentamientos indígenas en el sureste de México orilló al gabinete estatal a intentar mediar un acuerdo de paz. El 7 de abril del mismo 2025 el gobierno esbozó una solución al conflicto. La entonces secretaria general de Gobierno y Mediación, Patricia del Carmen Conde Ruiz, anunció la firma del acuerdo de paz para frenar los disturbios y enfrentamientos que llevaron a resonar los ecos de balas en la montaña indígena. En su mensaje, la encargada de la política interna en Chiapas subrayó que el pacto de civilidad representaba una oportunidad para cerrar un capítulo de confrontaciones y abrir la puerta a una nueva etapa de paz y desarrollo comunitario. “La paz no se impone, se construye con diálogo, voluntad y respeto. Hoy Pantelhó da un ejemplo de que es posible avanzar hacia la reconciliación mediante acuerdos que nacen desde las propias comunidades”, expresó.Los Herrera y Los Machetes se refugiaron en silencio entre la niebla de la región Altos, pero a un año y tres meses de la negociación de paz que produjo una calma espesa en Pantelhó y los poblados ancestrales vecinos, la disputa armada por el cacicazgo anuncia su retorno a las calles. 01:01La organización "El Machete" hace una declaraciónMiembros de Los Machetes en la comunidad de San José Buena Vista Tercero, Pantelhó, Chiapas, el 18 de julio de 2021.Foto: cuartoscuroPantelhó, paraíso criminal Los Herrera y Los Machetes han sido responsables de una marcada violencia que dejó desaparecidos, muertos y desplazados durante el sexenio del exgobernador Rutilio Escandón Cadenas y pronostica que en el presente sexenio no será diferente. Para el Centro de Derechos Humanos Digna Ochoa, en Pantelhó y parte de la región Altos los dos grupos en confrontación están en un proceso de descomposición, pero aun así persisten en la lucha por los recursos municipales. “Aquí parece que el gobierno ha querido contener a los dos grupos, pero todo indica que esa contención no está dando resultados porque ya no tienen recursos para hacerlo, para mantenerlos en calma, por eso la violencia se ha reactivado en los Altos de Chiapas y en gran parte del territorio estatal. Ya se rompió ese discurso de paz y ahora no los pueden contener porque son estructuras que siempre están en la búsqueda de beneficios”, apunta Luis Abarca, director de la organización. Y en medio de todas la circunstancias adversas políticas y sociales que aturden la tierra indígena en Chiapas, el Centro Digna Ochoa resume que Pantelhó es el sitio idóneo para el trafico de armas, la confrontación de comunidades, la construcción de narcolaboratorios y el jugoso negocio que representan los bastiones indígenas para el gobierno. Allí ninguna tregua perdura.
El asesinato de un líder paramilitar desentierra la guerra en los bastiones indígenas de Chiapas
Los Herrera y Los Machetes han sido responsables de una marcada violencia que dejó desaparecidos, muertos y desplazados en la gubernatura de Rutilio Escandón






