A 210 años de la declaración de la Independencia, el 9 de Julio sigue siendo una de las fechas fundacionales de la historia argentina. Sin embargo, su significado suele quedar reducido a la ruptura formal con la Corona española, cuando en realidad también marcó el comienzo de un nuevo intento por organizar políticamente a las Provincias Unidas.Ese fue el eje de la conversación que el historiador y especialista en economía Emiliano Salas mantuvo con el equipo de Infobae a la Tarde. A lo largo de la entrevista, el investigador reconstruyó el contexto que desembocó en el Congreso de Tucumán, analizó las tensiones entre Buenos Aires y las provincias y planteó un interrogante sobre la vigencia de los ideales que inspiraron la independencia.PUBLICIDADPara Salas, el 9 de Julio no puede entenderse como un hecho aislado, sino como una etapa distinta del proceso iniciado en 1810. Mientras la Revolución de Mayo abrió el camino hacia la emancipación, el Congreso de Tucumán buscó darle una forma política e institucional a un escenario atravesado por la incertidumbre.El 9 de Julio de 1816 no solo declaró la Independencia en la Argentina, sino que abrió un intento de organización política de las Provincias Unidas“El 25 de mayo es el primer grito de libertad; el 9 de julio es el primer grito de independencia y autonomía”, resumió. En ese sentido, explicó que la declaración de 1816 significó “el origen de las provincias como una unidad política independiente, formalmente separada de la autoridad española”, una decisión que respondía tanto a la evolución del proceso revolucionario como al nuevo contexto internacional.PUBLICIDADLa derrota de Napoleón y la restauración de las monarquías europeas modificaron el panorama geopolítico y obligaron a los líderes rioplatenses a consolidar jurídicamente la ruptura con España. Para el historiador, ese cambio también implicó una transformación en la lógica política del proceso revolucionario.“Si el 25 de mayo es movilización, revolución, el 9 de julio marca el paso del caos revolucionario a la búsqueda de una estabilidad”, explicó. Después de años de juntas, triunviratos, directorios y enfrentamientos militares, las provincias intentaban construir un marco institucional capaz de sostener la independencia recién declarada.PUBLICIDADEmiliano Salas afirmó que el 9 de Julio fue una etapa del proceso iniciado en 1810 y que el Congreso de Tucumán buscó darle forma institucional a la emancipación (Infobae en Vivo)En esa búsqueda, el Congreso de Tucumán tuvo una impronta diferente a la Revolución de Mayo. Salas sostuvo que, mientras el movimiento de 1810 estuvo fuertemente concentrado en Buenos Aires, la reunión de 1816 representó un esfuerzo por incorporar una mirada más amplia sobre el territorio.“El 9 de julio es un evento mucho más federal. La Revolución de Mayo tiene un origen muy porteño. El Congreso trata de neutralizar el nivel de centralismo del poder político de Buenos Aires”, afirmó.PUBLICIDADNo obstante, aclaró que esa aspiración convivía con importantes limitaciones. Varias provincias vinculadas a la Liga de los Pueblos Libres, liderada por José Gervasio Artigas, no enviaron diputados al Congreso, mientras que otras, como Córdoba, atravesaban fuertes debates internos respecto de su participación. La independencia, explicó, fue el resultado de acuerdos parciales en un territorio todavía lejos de constituirse como un Estado nacional plenamente integrado.Ese escenario también convirtió al período comprendido entre 1810 y 1816 en una experiencia política excepcional.El Congreso de Tucumán intentó reducir el centralismo de Buenos Aires y dar al 9 de Julio un perfil más federal dentro de las Provincias Unidas“Es un laboratorio de política impresionante lo que pasa en las provincias”, sostuvo Salas al repasar la sucesión de modelos de gobierno ensayados durante esos años. En ese contexto recordó que incluso llegó a discutirse la posibilidad de instaurar una monarquía constitucional encabezada por un descendiente de los incas, una iniciativa impulsada por Manuel Belgrano y apoyada por José de San Martín.PUBLICIDADLejos de interpretarlo como una excentricidad, el historiador explicó que la propuesta respondía a una necesidad concreta: dotar de legitimidad internacional a la revolución y construir una autoridad capaz de unificar un territorio profundamente fragmentado.Las guerras de independencia también modificaron el equilibrio de poder dentro de las Provincias Unidas. A medida que avanzaban los conflictos militares, los jefes del Ejército comenzaron a ocupar un lugar cada vez más relevante en las decisiones políticas.PUBLICIDAD“Lo que se ve en el Congreso de Tucumán es el traspaso de una política con un ala civil a una política muy dominada por la faceta militar”, señaló. En paralelo, los representantes provinciales respondían principalmente a los gobernadores y caudillos locales, en un contexto muy distinto de las formas de representación política actuales.La ausencia de provincias ligadas a la Liga de los Pueblos Libres de José Gervasio Artigas mostró los límites de la integración política en la Independencia de 1816Para Salas, esa realidad explica por qué la identidad nacional tardó varias décadas en consolidarse. A su juicio, durante buena parte del siglo XIX predominó un fuerte sentimiento de pertenencia provincial.PUBLICIDAD“Tengo la impresión de que, por lo menos hasta la década de 1860, las identidades son mucho más provinciales que nacionales”, afirmó. Recién con el paso de los años, sostuvo, comenzó a construirse un relato común sobre el origen de la Argentina. En ese proceso asignó un papel central a Bartolomé Mitre, cuya obra historiográfica ayudó a organizar una narrativa nacional alrededor de los acontecimientos de la independencia.“Mitre historiza esto para darle un ethos, a posteriori, a una unidad de identidades que se juntan por un interés común”, explicó.Más allá del contexto histórico, el especialista consideró que el legado del Congreso de Tucumán sigue vigente porque instaló dos principios que atravesaron buena parte de la historia argentina: la libertad y la igualdad.PUBLICIDADDurante el período entre 1810 y 1816, las Provincias Unidas ensayaron distintos modelos de gobierno y hasta debatieron una monarquía constitucional con un descendiente inca“Esta tendencia a un país con una presencia relativamente baja de la vieja sociedad de castas del imperio español, un poco más liberal y más activa en la búsqueda de la igualdad civil, es un motor de la historia argentina”, sostuvo. Según explicó, tanto las guerras civiles del siglo XIX como muchas de las discusiones políticas posteriores giraron alrededor de cómo distribuir el poder y construir una sociedad más equitativa.Esa reflexión lo llevó finalmente al presente. Más de dos siglos después de la declaración de la Independencia, Salas planteó que uno de los principales desafíos del país sigue siendo preservar aquel horizonte de igualdad que inspiró a buena parte de los protagonistas de 1816.“Pienso mucho si la Argentina no perdió en las últimas décadas ese tren de crear una sociedad de iguales. Si no nos estamos resignando a ser una sociedad castiza y elitista como tantas otras”, concluyó.--Infobae te acompaña cada día en YouTube con entrevistas, análisis y la información más destacada, en un formato cercano y dinámico.• De 7 a 9: Infobae al Amanecer: Nacho Giron, Luciana Rubinska y Belén Escobar.• De 9 a 12: Infobae a las Nueve: Gonzalo Sánchez, Tatiana Schapiro, Ramón Indart y Cecilia Boufflet.• De 12 a 15: Infobae al Mediodia: Maru Duffard, Andrei Serbin Pont, Jimena Grandinetti, Fede Mayol y Facundo Kablan.• De 15 a 18: Infobae a la Tarde: Manu Jove, Maia Jastreblansky y Paula Guardia Bourdin; rotan en la semana Marcos Shaw, Lara López Calvo y Tomás Trapé• De 18 a 21: Infobae al Regreso: Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos y Matías Barbería; rotan en la semana Gustavo Lazzari, Martín Tetaz y Mica MendelevichSeguinos en nuestro canal de YouTube @infobae.