No hay un día de tregua en el pulso entre el portavoz de Esquerra Republicana en el Congreso, Gabriel Rufián, y su jefe de filas, Oriol Junqueras. Este jueves el choque entre ambos ha venido a cuenta del último barómetro del Centre d’Estudis d’Opinió de la Generalitat (CEO), que apunta a una mejora de los resultados del partido independentista, que podría subir entre cuatro y seis escaños si hubiera unas elecciones autonómicas. Mientras que la dirección del partido, empezando por Junqueras, se volcó en las redes a poner en valor que ERC es “el partido que más crece”, Rufián ha optado por poner el acento en el avance de la xenófoba Aliança Catalana y pidiendo a su partido que trabaje para frenarla, sin refugiarse en el “triunfalismo infantil”. El llamado CIS catalán apunta a que la formación que lidera Sílvia Orriols sería tercera fuerza en el Parlament (pasando de 2 diputados a poder tener entre 23 y 25) y junto a Vox sumarían casi el 30% de la cámara. El PSC pierde hasta seis escaños, con un trasvase electoral que beneficia a los republicanos, que son la segunda fuerza tras los socialistas, mientras que Junts es la cuarta. El mensaje en la cuenta oficial de los republicanos en X es casi telegráfico: “Somos el partido que más crece. ERC se consolida como segunda fuerza en votos y diputados, pasando de 20 a 20-24 escaños y el 19% de voto”. Junqueras lo difundió rápidamente, algo que tampoco tardaron en hacer otros diputados en el Parlament como del Congreso, en medio de las criticas de varios usuarios que consideraban que el partido difundía una mentira al sostener que era el que tenía mejor desempeño, dado el avance de los de Orriols.Rufián, en cambio, ha vuelto a marcar perfil propio: “Hoy ha salido el CEO y dice que Aliança puede quedar como segunda fuerza en Cataluña (vergüenza nacional). Esto debería ser lo único relevante. Y debería poner a los partidos normales a trabajar en cómo contrarrestar su discurso. Empezando por mi partido. El resto es triunfalismo endogámico e infantil. Nada que celebrar y mucho que trabajar”, dice su mensaje en X.No es la primera vez que ambos muestran sus divergencias sobre aspectos clave en redes sociales, aunque hasta ahora se habían quedado más en matices que en choques o enmiendas a la línea oficial del partido. Los de Junqueras son pocos propensos a opinar sobre las encuestas pero esta vez se han apuntado al autobombo, con un sondeo que es leído como un fruto tangible de su estrategia de colaborar con exigencia con los socialistas. De ahí que llame la atención la dureza del tono. La polémica le sirve a Rufián de argumento en su pulso con la dirección por su negativa a una gran suma de izquierdas estatal que intente frenar un Gobierno de PP y Vox. El jefe de filas de ERC en el Congreso intenta sin éxito que su partido se sume a esa iniciativa, que él se ha propuesto a liderar, a la vez que pone condiciones para su continuidad cabeza de cartel republicano. La idea no termina de cuajar, no solo en su partido sino tampoco en Bildu o BNG, y la fotografía que deja el CEO en el Parlament le permite confrontar con la negativa de Junqueras.El barómero del CIS catalán, cuya muestra se recogió justo tras las elecciones andaluzas en las que el PP vio evaporar su mayoría absoluta y coincidiendo con la imputación del expresidente Zapatero, también abre otra caja de los tronos en Esquerra. Por primera vez, Rufián tiene un apoyo significativo dentro de los encuestados de cara a ser president de la Generalitat, ocupando el tercer lugar del podío. El 7% de los encuestados lo mencionó de manera espontánea, mientras a Junqueras lo hizo un 5%. El ex vicepresidente catalán , a la espera de la amnistía, aún no sabe si podrá aspirar a ir a las listas y ahora ve cómo el portavoz en Madrid puede hacerle sombra. Cuando se hace la misma pregunta sobre la presidencia del Gobierno, Rufián es el segundo, después de Pedro Sánchez.
Rufián y Junqueras topan por la valoración sobre las expectativas electorales de ERC
El portavoz del Congreso pone el acento en la subida de Aliança Catalana que prevé el CIS catalán y ve “triunfalismo infantil” en la lectura positiva promovida por la dirección












