Ninguno de los dos líderes ahonda en el acto en Barcelona sobre la concreción de la posible unidad electoral
Clarísimamente las 300 personas, entre estudiantes y activistas como Cristina Fallarás o Sarah Santaolalla, que han asistido este jueves a la charla entre la eurodiputada de Podemos, Irene Montero, y el líder de Esquerra en el Congreso, Gabriel Rufián, en Barcelona han salido del auditorio mucho más movilizadas ante la necesidad de una izquierda alternativa unida. Otra cosa es que la gran pregunta de cómo piensan hacerlo sigue sin tener visos de respuesta. Aparte de exhibir una sintonía casi total entre ambos y el moderador, el exdiputado de los Comunes Xavier Domènech, el encuentro Que s’ha de fer se ha saldado con una defensa de Rufián de Podemos como un elemento que ayudaría a una confluencia y su exigencia a ERC de asumir su “responsabilidad histórica” en frenar el fascismo, por lo que cree que su dirección ha de involucrarse en las negociaciones de esa suma de alto espectro.
“Yo le pido a mi partido que lidere esto. Y si me va el cargo, me voy a mi casa”, ha dicho de manera tajante Rufián, que cree que “forma parte de ese partidismo frágil” pensar que “hace daño” interpelar y arrastrar a “IU, Podemos, a Sumar, a cualquier partido con un proyecto español desde una perspectiva independentista y soberanista”. De hecho, ha defendido la posibilidad de repetir el experimento de Unidas Podemos -“fue extraordinario”- y ha instado a que la formación que pilota Oriol Junqueras asuma un rol impulsor. “¿Por qué no se puede repetir?, ¿Por qué ERC no puede inspirar como en otros momentos a la izquierda española?“, ha remachado.







