En los últimos 25 años el número de icebergs en el océano Ártico aumentó de manera constante por los desplazamientos ocurridos en los glaciares de Groenlandia, de Rusia y la mayor movilidad del hielo marino. Entonces, las piedras caen desde los icebergs y forman nuevos hábitats para la vida en el fondo marina.Según un revelador estudio del Instituto Alfred Weneger (AWI), publicado en la revista científica Nature ésta es una noticia agridulce. Por lado, el fenómeno crea arrecifes de coral y favorece la vida marina, pero por el otro un mayor número de icebergs en las rutas marítimas aumenta el riesgo de colisiones para buques de carga, cruceros y operaciones de petróleo y gas.Un artículo del Instituto dice que “la mayoría de los icebergs del Ártico conservan vestigios de su origen y cuando se desprenden grandes glaciares no solo se liberan enormes bloques de hielo, sino también escombros y sedimentos que han sido transportados en el hielo durante años. Como resultado, fragmentos de roca quedan incrustados en los icebergs, visibles como manchas oscuras y vetas en la superficie y a lo largo de sus costados”.En 2021, durante una expedición por el estrecho de Fram, Melanie Bergmann, bióloga del Centro Helmholtz para la Investigación Polar y Marina del AWI, avistó los icebergs desde un helicóptero a bordo del rompehielos Polarstern. Quedó sorprendida.Toneladas de roca a la deriva“Algunos icebergs transportaban cantidades inusualmente grandes de escombros y parecían casi negros vistos desde arriba”. Agrega que “enseguida nos dimos cuenta de que toneladas de roca estaban a la deriva en el Ártico, a cientos de kilómetros de cualquier glaciar”.Luego, los investigadores hallaron pistas sobre el origen de los icebergs a unos 2.500 metros de profundidad mediante fotografías tomadas con el observatorio submarino AWI-Hausgarten. Las piedras que cayeron del deshielo ya habían dejado un rastro claro en el fondo marino.Kirstin Meyer-Kaiser, científica de la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI) en Estados Unidos, comparó las imágenes con fotografías anteriores y expresó: “Donde antes solo había piedras aisladas de diversos tamaños, ahora encontramos acumulaciones mucho mayores, frecuentemente en pequeños grupos. Y con cada nueva piedra, se crea un asentamiento permanente en el lecho marino”.El Instituto explica que “esponjas, anémonas y otros animales que prefieren sustratos duros pueden asentarse en estas piedras y esto aumenta la biodiversidad en las profundidades”. Kirstin Meyer-Kaiser agrega “las piedras muestran una clara coincidencia tanto en tamaño como en composición mineralógica”.Ahora, los investigadores se preguntan por las causas del fenómeno. Para Bergmann, “estos enigmas solo pueden resolverse de forma interdisciplinaria. Por eso, los biólogos hemos unido fuerzas con expertos en glaciología, oceanografía, geología, investigación de profundidades marinas y atmosférica”.Thomas Krumpen, físico especializado en hielo marino del AWI y autor principal del estudio junto con Meyer-Kaiser, describe el principal desafío. “Para demostrar que el cambio climático está intensificando el proceso, teníamos que demostrar que la frecuencia de icebergs en la región ha cambiado”. Pero esto no es sencillo, porque los icebergs más pequeños y sus fragmentos son difíciles de detectar por satélite.Los científicos recurrieron a las observaciones sinópticas realizadas desde el puente del Polarstern durante aproximadamente 40 años. “Este conjunto de datos es, en realidad, un subproducto de los registros meteorológicos habituales, pero resultó crucial para este estudio”, dice Krumpen.El análisis demostró con claridad que, desde principios de la década de 2000, cada vez más icebergs atraviesan el estrecho de Fram, y en grupos cada vez mayores, lo que indica que el depósito de rocas sigue un patrón sistemático relacionado con el clima.
Los geólogos no dan crédito: cada vez hay más icebergs en el Ártico y las rocas que desprenden favorecen la vida en el lecho marino
Científicos alemanes constataron el aumento del número de bloques de hielo desprendidos.Los datos surgen de los avistajes realizados desde un rompehielos.










