Julio GálvezPamplona, 9 jul (EFE).- La Plaza de Toros de Pamplona es internacionalmente reconocida como el punto final de los encierros, aunque también es un lugar de encuentro para los vecinos de la ciudad, que durante las tardes de los Sanfermines acuden para ver las corridas o para compartir un tiempo con sus amistades.

Mariano Pascal, el responsable de Comunicación de la Casa de Misericordia, organización propietaria de la plaza, preguntado por si los espectadores acuden por el toreo o para socializar, reconoce que hay «un conjunto de cosas».

La plaza de toros de Pamplona, en su estado más habitual, vacía. EFE/ Jesús Diges

«La plaza de toros como tal es un elemento socializador enorme. Estamos todos, unos pegados al otro, y pocas veces hay alguien que no se quede sin merendar, aunque desconociera por completo a quienes tiene alrededor», comenta a EFE.

«Será de los pocos sitios a los cuales se pueda venir solo en San Fermín y uno acabe conociendo a todos los de alrededor. Todo esto, lógicamente, viendo toros, viendo una tarde de toros y pasándolo bien», añade.