Noticia Exclusivo suscriptores La demanda de su pulpa para la producción de vinos, jugos y helados gourmet crece de forma exponencial en los restaurantes de las capitales del país.Corozo Foto: Archivo particularPERIODISTA09.07.2026 10:50 Actualizado: 09.07.2026 11:02
A través de una resolución pionera, Corpocesar y el Instituto Humboldt blindan el aprovechamiento del fruto de corozo o también conocido como la 'uvita de lata'. El plan busca frenar la tala indiscriminada en fincas ganaderas, garantiza la trazabilidad del fruto y dignifica la economía de cientos de familias recolectoras en condiciones de vulnerabilidad.El corozo o 'uvita de lata' (Bactris guineensis), esa palma silvestre profundamente arraigada en la identidad cultural, la gastronomía y los paisajes del Caribe colombiano, acaba de dar un salto histórico hacia la legalidad y la sostenibilidad. LEA TAMBIÉN . Foto:iStockEn una decisión a favor de la flora silvestre del norte del país, la Corporación Autónoma Regional del Cesar (Corpocesar) expidió la Resolución 0277, adoptando el primer protocolo técnico y normativo para el aprovechamiento sostenible y la trazabilidad de este recurso estratégico del bosque seco tropical.El documento técnico, estructurado con el respaldo científico del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, pone fin a décadas de un vacío regulatorio que mantenía a la cadena de valor del corozo en una paradoja: mientras la demanda de su pulpa para la producción de vinos, jugos y helados gourmet crece de forma exponencial en las capitales del país, las poblaciones naturales de la palma sufren una agresiva devastación debido a la ampliación de la frontera agropecuaria y la ganadería extensiva.Esta resolución le da vida legal al aprovechamiento del corozo. Es un paso fundamental para que quienes han vivido de esta palma por generaciones puedan hacerlo con trazabilidad y con respaldo del EstadoFelipe García CardonaGerente del Centro de Economía y Finanzas de la Biodiversidad del Instituto Humboldt. LEA TAMBIÉN Alianza entre ciencia, Estado y saberes ancestralesCultivador de corozo Foto:Archivo particularLa gestación de esta hoja de ruta comenzó a cimentarse entre 2023 y 2024 a través de un convenio financiado por la Fundación Suiza de Cooperación para el Desarrollo Técnico (Swisscontact). Posteriormente, durante el 2025 y 2026, el protocolo se consolidó con rigurosos muestreos de campo financiados por el Fondo para la Vida y la Biodiversidad del Ministerio de Ambiente, bajo el amparo del Proyecto Corredor de Vida del Cesar y con el apoyo de la Asociación de Técnicos, Profesionales y Productores en pro de la Serranía del Perijá (Asotepros).La norma se soporta legalmente en el Decreto 690 de 2021 y la reciente Resolución 219 de 2025 del Ministerio de Ambiente, las cuales regulan el uso sostenible de los productos forestales no maderables. Sin embargo, su principal valor radica en la fusión del rigor científico con el conocimiento tradicional de los recolectores locales.“Esta resolución le da vida legal al aprovechamiento del corozo. Es un paso fundamental para que quienes han vivido de esta palma por generaciones puedan hacerlo con trazabilidad y con respaldo del Estado”, afirmó Felipe García Cardona, gerente del Centro de Economía y Finanzas de la Biodiversidad del Instituto Humboldt. LEA TAMBIÉN Del playón baldío al mercado nacionalLa apuesta de Craft Burger incluye mermelada de corozo. Foto:Cortesía.Históricamente, la recolección del corozo ha sido el sustento de supervivencia para cientos de familias rurales vulnerables en el Caribe. Los recolectores ingresan a fincas ganaderas privadas o recorren playones que constituyen baldíos nacionales para cosechar el fruto de forma artesanal. Al tratarse de una actividad altamente informal, la cadena comercializadora adolecía de graves fallas: los campesinos quedaban desprotegidos frente a los intermediarios, no existían canales de transferencia de capacidades técnicas y era casi imposible generar acuerdos formales con los propietarios de los predios.Con las nuevas reglas de juego, los recolectores, transformadores y comercializadores del Cesar podrán acceder a permisos de aprovechamiento de manera mucho más ágil. La formalización no solo estabilizará los precios de compra directa, sino que habilitará a las comunidades para emprender proyectos de restauración productiva, reintroduciendo la palma en áreas degradadas de ecosistemas inundables y ribereños. LEA TAMBIÉN Freno a la destrucción del bosque secoUna fruta popular en Colombia. Foto:iStockEl mercado del corozo —fruto de la Bactris guineensis, una palma silvestre nativa de las zonas inundables del Caribe colombiano— se consolida actualmente como una especie altamente estratégica para la región. Su potencial comercial es evidente ante la creciente demanda nacional de derivados como pulpas y vinos, logrando incluso posicionarse con éxito en mercados exigentes de la capital del país a través de marcas como los helados Selva Nevada en Bogotá.Sin embargo, esta cadena productiva enfrenta una amenaza crítica debido al avance de la frontera agropecuaria; la tala indiscriminada de la palma en los potreros y la desecación de los humedales para abrir espacio a la ganadería extensiva están poniendo en riesgo sus poblaciones naturales. LEA TAMBIÉN Beneficios de esta popular bebida de corozo. Foto:iStockPara frenar este deterioro, el nuevo protocolo técnico se ha trazado metas contundentes: garantizar la trazabilidad total del origen del fruto, agilizar la expedición de licencias ambientales para los recolectores y promover la restauración activa de los ecosistemas degradados donde crece esta planta.El auge comercial de la uvita de lata contrastaba con un panorama ecológico sombrío. Debido a que la palma crece de manera silvestre en zonas de pastoreo y playones, es común que los operarios de fincas ganaderas corten o talen las palmas para ampliar los terrenos de alimentación bovina, o sequen las áreas inundables donde prolifera la especie. Esta presión antrópica redujo drásticamente las poblaciones naturales, dejando apenas palmas aisladas y vulnerables en medio de los potreros. LEA TAMBIÉN "Uno de los mayores retos de la investigación en biodiversidad es lograr que el conocimiento se traduzca en decisiones concretas para los territorios. La adopción de este protocolo refleja cómo la ciencia puede aportar herramientas para conservar las especies, fortalecer las economías locales y promover un uso sostenible", puntualizó Mónica Inés González, subdirectora general del área de gestión ambiental de Corpocesar, quien destacó que el protocolo es el mejor ejemplo de cómo la ciencia aplicada se traduce en políticas públicas eficientes.El éxito de esta resolución marca un hito metodológico para el país. Ante la realidad de que las corporaciones autónomas regionales muchas veces carecen del presupuesto o el personal técnico para realizar estudios poblacionales robustos, la alianza estratégica entre Corpocesar y el Instituto Humboldt se consolida como el modelo a seguir para regular otros productos de la biodiversidad colombiana, demostrando que la conservación ambiental y el desarrollo económico de las comunidades rurales pueden marchar exactamente bajo la misma dirección.Además, te invitamos a ver: Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:Cartagena Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








