Entrevista Exclusivo suscriptores En entrevista con EL TIEMPO, el doctor explica las propuestas presentadas al equipo de empalme del gobierno electo de Abelardo de la Espriella.Sector salud. Foto: Cortesía.EDITOR VIDA09.07.2026 07:35 Actualizado: 09.07.2026 07:35 09.07.2026 07:35 Actualizado: 09.07.2026 07:35
La Academia Nacional de Medicina entregó esta semana un documento al equipo de empalme del gobierno electo del presidente Abelardo de la Espriella con una serie de recomendaciones que, según los expertos, deberían ser acogidas para enfrentar la crisis que atraviesa el sistema de salud colombiano.La propuesta, construida durante ocho meses de trabajo con más de 14 mesas técnicas y la participación de aseguradoras, hospitales, asociaciones de pacientes, economistas, farmacéuticas, académicos y autoridades sanitarias, plantea un plan de choque para evitar el colapso de la red hospitalaria y sentar las bases de una transformación estructural del modelo.El presidente de la Academia Nacional de Medicina, Gabriel Carrasquilla, sostiene que el problema no radica en la falta de recursos, sino en su administración. En entrevista con EL TIEMPO, explica por qué propone concentrar todos los dineros de la salud en la Adres, advierte que hasta el 25 % del presupuesto se pierde por ineficiencias y plantea un plan de choque para atender la emergencia. La propuesta de la Adres, es importante recordar, estuvo incluida dentro de la reforma al sistema de salud planteada por el Gobierno del presidente Gustavo Petro y que finalmente nunca prospero en el Congreso. En la práctica, la Academia propone que el Estado sea el asegurador único dentro de un sistema público con participación privada, una fórmula similar a la planteada por el gobierno de Gustavo Petro. Esa propuesta fue objeto de fuertes críticas por parte de expertos, quienes advirtieron sobre la capacidad del Estado para asumir las funciones que hoy cumplen los actores privados en la administración y gestión de los recursos del sistema.Gabriel Carrasquilla, presidente de la Academia Nacional de Medicina. Foto:CortesíaEn las propuestas ustedes afirman que Colombia ya invierte lo suficiente en salud. ¿Cuáles son las razones, más allá del monto de la inversión, que explican que la crisis del sistema persista?Nosotros sostenemos que, si se suman todos los recursos destinados a salud -la UPC, el Sistema General de Participaciones, el Presupuesto General de la Nación, los regímenes especiales, el SOAT y las ARL-, el país invierte entre 150 y 160 billones de pesos al año. Es una cifra importante.El problema es que esos recursos están fragmentados. Los riesgos laborales se manejan por un lado, el SOAT por otro y los regímenes especiales, como el magisterio, Ecopetrol y las universidades, también funcionan de manera independiente. Nuestra propuesta es que todos esos recursos se concentren en una sola bolsa administrada por la Adres, con la única excepción del sistema de salud de las Fuerzas Militares, que por su naturaleza debe mantenerse aparte. Si se unifican los recursos, estos deberían ser suficientes para garantizar el plan básico de salud que tiene contemplado el país.Ustedes también mencionan que hasta el 25 % de los recursos se pierde por ineficiencias. ¿En qué se basa esa estimación y dónde identifican los principales focos de desperdicio?Esa estimación, que ubica las pérdidas entre el 20 % y el 25 %, no la hicimos nosotros, pero sí es un cálculo ampliamente reconocido.Las ineficiencias son múltiples. Por ejemplo, con recursos del sistema de salud se están cubriendo gastos que corresponden a asistencia social, como transporte, pañales o algunas sillas de ruedas de costos muy elevados que no siempre son las que el paciente necesita.También hay repetición de exámenes, procedimientos e insumos debido a la fragmentación del sistema. Un mismo paciente puede pasar por tres niveles de atención y terminar haciéndose los mismos exámenes varias veces. Todo eso representa un desperdicio de recursos que podría corregirse con una mejor auditoría, mayor control y una autorregulación más estricta por parte de quienes prescriben los tratamientos.Una de las propuestas es que la Adres administre todos los recursos. ¿Cuáles son las principales diferencias entre esta propuesta y la reforma a la salud que se ha discutido en los últimos años?Hay varios puntos que coinciden con las reformas que no fueron aprobadas en el Congreso. Desde el inicio del actual gobierno hemos sostenido que la verdadera reforma del sistema es desarrollar plenamente la Ley Estatutaria de Salud (Ley 1751 de 2015), porque allí están los principios que permitirían hacer los ajustes necesarios.Coincidimos, por ejemplo, en que no debe existir integración vertical y en que las EPS, o las gestoras como se les ha denominado, deben concentrarse en gestionar el riesgo en salud y el riesgo operativo, mientras que los recursos deben estar en una sola bolsa administrada por la Adres, entidad que requiere seguir fortaleciéndose.Además, planteamos que la Superintendencia Nacional de Salud también debe fortalecerse para ejercer vigilancia no solo sobre el manejo financiero de los recursos, sino también sobre los resultados en salud.La eliminación de la integración vertical ha sido uno de los puntos más debatidos porque implica separar a las EPS de sus propias redes de prestación. ¿Cómo garantizar que esa decisión no termine fragmentando más la atención ni aumentando las barreras para los usuarios?La Academia Nacional de Medicina ha manifestado desde siempre la importancia de que los aseguradores y los prestadores estén separados. En sistemas de salud como el de Países Bajos, por ejemplo, está totalmente prohibido que las aseguradoras de salud sean propietarias de hospitales, clínicas o demás prestadores. Eso da transparencia y mayor claridad a la relación entre prestadores y aseguradores. Por eso, consideramos que la integración vertical no debe existir en nuestro sistema de salud; deben ser dos entidades separadas.Esto también permite que las gestoras, encargadas de coordinar las redes y de hacer la gestión del riesgo en salud y del riesgo operativo, sean independientes de quienes prestan los servicios, es decir, de los hospitales y las clínicas. Así, la coordinación resulta mucho más eficiente y los pacientes pueden transitar por los diferentes niveles de complejidad. Además, tanto en las áreas rurales como en las urbanas, los prestadores públicos, privados o mixtos pueden encargarse de la atención de los pacientes a través de los distintos niveles de atención, como ya lo anoté.Si no existe la integración vertical, no tiene por qué presentarse la fragmentación o las barreras a las que hace referencia la pregunta. Al contrario, el sistema fluye con mayor facilidad cuando los hospitales, las clínicas y los centros de salud son independientes de las aseguradoras.Una de las principales críticas a la reforma a la salud fue que el Estado, a través de la Adres, no tendría la capacidad para administrar todos los recursos del sistema. ¿Cómo podría esta entidad manejar todos los recursos de la salud del país sin que eso termine generando nuevos problemas en la gestión y la atención de los pacientes?Nosotros hemos afirmado que la Adres debe ser fortalecida y, de hecho, ha venido fortaleciéndose, incorporando tecnología más actualizada para el manejo de los recursos y, sobre todo, de la información, de la cantidad de facturas que le llegan y de los pagos que tiene que hacer. Pero nuestra propuesta no es solamente fortalecer la Adres. También se requiere una adecuada coordinación de las redes integrales e integradas, que debe ser realizada por quienes hagan la gestión en salud, es decir, las actuales EPS o las denominadas gestoras. Ellas deben coordinar las redes para hacer la gestión en salud y la gestión del riesgo operativo, de manera que los pacientes puedan transitar por el sistema sin obstáculos y sin fragmentación. El riesgo financiero, por su parte, le corresponde a la bolsa única de los recursos de la salud en Colombia, que sería la Adres. Además, se requiere un sistema de información en salud muy robusto, fortalecido con el uso de nuevas tecnologías como la inteligencia artificial, la telemedicina, el blockchain, la genómica, entre otras.¿Cómo cambiaría el papel de las EPS dentro de ese modelo?La propuesta es que las EPS, o las entidades que asuman esas funciones, se concentren en gestionar el riesgo en salud y el riesgo operativo.Eso significa acompañar a sus afiliados desde que están sanos, mediante acciones de promoción y prevención, detección temprana y atención oportuna cuando requieran hospitalización o tratamientos especializados.En cuanto al riesgo operativo, deben coordinar redes integrales de atención para que el paciente pueda recibir todos los servicios dentro de una misma red y no tenga que desplazarse entre diferentes instituciones para resolver distintos problemas de salud, como ocurre actualmente.En las propuestas también hablan de la necesidad de inyectar recursos de manera inmediata. ¿De cuánto dinero se estaría hablando y de dónde deberían salir esos recursos?Nuestra propuesta va más allá del plan de choque, pero sí consideramos que primero debe atenderse la crisis inmediata.Hay pacientes que no están recibiendo medicamentos, personas con enfermedades crónicas o de alto costo que no están siendo atendidas, además de hospitales, clínicas y trabajadores de la salud a quienes se les adeudan pagos.Según nos manifestó el coordinador del equipo de empalme en salud del gobierno entrante, ese plan de choque requeriría alrededor de 10 billones de pesos. Ese no es un cálculo elaborado por la Academia, sino la estimación que nos presentó el nuevo gobierno. Con esos recursos se podrían resolver los problemas más urgentes mientras se implementan reformas estructurales.Frente a esa crisis financiera que afecta la atención de pacientes, medicamentos y especialistas, ¿cuánto tiempo tiene el país antes de enfrentar un eventual colapso hospitalario?Es muy difícil establecer un plazo concreto. Lo que sí puedo decir es que hospitales y clínicas han seguido respondiendo pese a las enormes dificultades financieras. Han hecho un esfuerzo muy importante para continuar prestando los servicios, aun en medio de esta situación.Ustedes también hacen énfasis en el talento humano. ¿Qué tan grave es el déficit de médicos y enfermeras en Colombia y cuáles son las especialidades más urgentes?Actualmente Colombia tiene alrededor de 1,2 enfermeras por cada 1.000 habitantes y 2,4 médicos por cada 1.000 habitantes. Esa relación es insuficiente y, de hecho, debería ser al contrario: deberíamos tener aproximadamente el doble de enfermeras que de médicos.El déficit más grande está en enfermería. También necesitamos muchos más especialistas en medicina familiar. Calculamos que el país requiere formar cerca de 10.000 médicos familiares para fortalecer el primer nivel de atención y darle mayor capacidad resolutiva.Además, el perfil epidemiológico del país ha cambiado. Hoy predominan enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, enfermedad renal, cáncer y problemas de salud mental, mientras la población envejece rápidamente. Eso implica formar más profesionales en salud mental, más cuidadores y fortalecer la atención domiciliaria. Desde la Academia Nacional de Medicina, junto con Ascofame, tenemos una propuesta específica para ajustar la formación del talento humano a estas nuevas necesidades.Finalmente, ustedes también hablan de la precarización laboral del personal de salud. ¿Cuál es la posición de la Academia frente a este tema?Nuestra posición ha sido siempre muy clara: es necesario avanzar hacia la formalización laboral del talento humano en salud.Todavía existe una alta contratación por prestación de servicios o mediante empresas intermediarias y cooperativas que ofrecen condiciones laborales muy inferiores a las que deberían tener estos trabajadores.Puede haber algunas excepciones, como ocurre con ciertos médicos especialistas, pero en términos generales no es aceptable que auxiliares de enfermería, técnicos y otros trabajadores de hospitales y clínicas continúen tercerizados. La formalización laboral debe ser una prioridad para fortalecer el sistema de salud. 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