Actualizado Jueves,
julio
13:31Por fuera, no llamaban la atenci�n. Eran naves industriales an�nimas, levantadas en pol�gonos alejados de los n�cleos urbanos, en esos no-lugares donde el trasiego constante de camiones y mercanc�as convierte cualquier actividad en algo aparentemente rutinario. Factor�as discretas, ocultas de las miradas ajenas, pero estrat�gicamente situadas junto a grandes autopistas para facilitar la log�stica y el transporte. Su propia estructura evidenciaba su car�cter temporal: estaban concebidas para ser desmontadas y trasladadas con rapidez. Seg�n la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, pod�an ser desmanteladas y reubicadas en otro punto "en solo una semana", transportadas en caravanas de tr�ilers y listas para reanudar la producci�n casi de inmediato. Sin embargo, el verdadero secreto se encontraba tras sus paredes. En el interior, explican los investigadores, aquellas instalaciones eran aut�nticas "f�bricas dentro de f�bricas dentro de f�bricas". Cada espacio estaba compartimentado y aislado del resto mediante sistemas de insonorizaci�n y control de olores y humedad que imped�an detectar desde el exterior cualquier indicio de la actividad. Todo estaba dise�ado para funcionar con precisi�n industrial y pasar desapercibido. Algunas de las plantas trabajaban las veinticuatro horas del d�a, organizadas en tres turnos de ocho horas, con una producci�n ininterrumpida y a un ritmo fren�tico.Los trabajadores, adem�s, resid�an en las propias instalaciones. Seg�n la UCO, lo hac�an en condiciones extremadamente precarias, "casi de semiesclavitud", sin apenas abandonar el recinto y sometidos a largas jornadas de trabajo. El rendimiento econ�mico de esta maquinaria clandestina era enorme. Cada jornada sal�an de las l�neas de producci�n alrededor de ocho millones de cigarrillos, el equivalente a unas 400.000 cajetillas diarias. La organizaci�n obten�a as� unos beneficios cercanos a los 2,5 millones de euros al d�a. De esa cantidad, alrededor de dos millones correspond�an a impuestos especiales que nunca llegaban a las arcas p�blicas, convirtiendo el fraude fiscal en una de las principales fuentes de ganancias de la red.Guardia Civil









