“Denunciamos la violencia de la destrucción del territorio, de la expulsión de los vecinos, de no poder acceder a una vivienda, de ver cómo se agotan el agua y el suelo en beneficio de las industrias turística e inmobiliaria, que viven de hacer negocio con un patrimonio que es de todos”. La plataforma 'Menys Turisme, Més Vida' ha respondido de este modo a la polémica suscitada por la difusión de un manual de acción contra la turistificación que propone actuaciones como realizar pintadas, bloquear cerraduras de viviendas de alquiler turístico con silicona o lanzar pintura contra determinados objetivos relacionados con el negocio turística.
En un comunicado, la organización enmarca estas acciones en una larga tradición de movilizaciones ecologistas y recuerda como precedentes la ocupación de sa Dragonera o las protestas contra proyectos urbanísticos en la costa mallorquina. “No nos hemos inventado nada”, subrayan, reivindicando la acción directa y la desobediencia civil como herramientas históricas de los movimientos sociales y de defensa del territorio.
Tras las críticas recibidas por parte del sector político y empresarial -la Delegación del Gobierno advierte de que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado investigarán los hechos que puedan ser constitutivos de infracción o delito, mientras que el Govern balear del PP considera que el manual “incita a la violencia”-, la entidad afirma que “la violencia” es ejecutada desde arriba“ y asegura que nunca ha defendido la violencia física.







