Paloma Palomo |Mérida (EFE).- El Teatro Romano de Mérida se ha convertido esta noche en un auténtico cortijo andaluz. Sus tablas, acostumbradas a vivir clásicos, han recibido una versión del mito de Electra y su «jonda» herida que ha empujado al espectador a vibrar con una energía propia de un tablao flamenco.

Al más puro estilo de ‘La Casa de Bernarda Alba’, el mito clásico ha sido trasladado a ‘Electra Jonda’ «como la desmesura que la hace trágica», un grito desgarrador que resuena en la actualidad, donde los grandes personajes de la antigüedad se han despojado de sus túnicas para transformarse en seres de carne y hueso, devorados por una moral inflexible y pasiones indomables.

En mitad de este asfixiante escenario, Carolina Lapausa encarna a una Electra herida que vive consumida por el dolor de la repentina muerte de su padre y el rencor hacia su madre Clitemnestra, representada por Alejandra Torray.

Su interpretación, cargada de una madurez trágica, nos descubre a una mujer rota en pleno duelo cuya única balsa de salvación es la justicia.

El mito de Electra, uno de los que mejor representa la sed de venganza, llega al Festival de Teatro de Mérida con un toque andaluz, en un espectáculo que fusiona dramaturgia y danza bajo la dirección de Manuel Canseco. EFE/Jero Morales