¿Qué carajo es eso del comunismo que tanto angustia a Donald Trump al otro lado de Atlántico y a Isabel Díaz Ayuso en este? Pues, para qué mentirles, no lo sé, no acabo de entenderlo. ¿Soy yo comunista? No, en absoluto. Nunca he deseado que todo se ponga en común, defiendo el derecho a que todos los seres humanos -todos, subrayo- tengamos una propiedad privada razonable: una vivienda, un vehículo no contaminante, unas obras de arte, un colchoncito en el banco… Eso sí, pienso que el que tenga mucho de lo citado, debe pagar impuestos según el principio de progresividad, y también que deben prohibirse los monopolios y oligopolios. En cuanto a servicios como la sanidad, la educación y las pensiones, considero justo y sensato que sean públicos, universales y de calidad, pero jamás se me ha pasado por la cabeza la idea de prohibir los privados.

¿Es #PerroSanxe comunista? No me lo parece, no le he visto nacionalizar viviendas o empresas privadas en sus siete u ocho años en La Moncloa. Al contrario, le reprocho que no haya puesto cotos razonables a la voracidad capitalista; en el tema de la vivienda, por ejemplo. ¿Son comunistas los partidos o movimientos a la izquierda del PSOE con los que ha gobernado el #Perro? No conozco el fuero interno de todos y cada uno de sus militantes o votantes, pero en lo objetivamente constatable, ninguno de ellos ha dado la menor muestra de querer que todos los bienes y servicios sean de propiedad común.