La mesa política reanudó sus actividades este martes en la Casa Rosada después de la caída de Manuel Adorni. Esta vez, para mostrar el relanzamiento, se realizó en el despacho de su reemplazante, Diego Santilli, con todo el elenco anterior, salvo la inclusión del nuevo secretario de Prensa, Fabián Fernández y la llamativa ausencia del flamante vocero Adrián Ravier. Como era de esperarse, la voz más importante la tuvo la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei y el protagonista, por necesidad política, fue el flamante ministro coordinador. El objetivo público del encuentro fue mostrar normalidad luego de la turbulencia por Adorni y también transmitir orden ante las internas que se desataron durante los momentos más duros de la crisis. Ya se sabe que el vínculo de la Casa Rosada con la jefa de la bancada libertaria, Patricia Bullrich, no es el mismo desde que sumó fuerzas para empujar la salida del ministro preferido de los hermanos Milei. El dato resulta ineludible en la intimidad del poder, porque la puesta en escena de esta mesa política fue en el mismo sentido de la reunión que encabezó el presidente la semana pasada con todos los legisladores de las dos cámaras: dejar en claro que deben reportarse a él, a su hermana y al nuevo jefe de Gabinete, antes de responderle a Patricia. La decisión táctica es barrer todo eso debajo de la alfombra y evitar que vuelva a asomar, en la medida que las rispideces no recrudezcan. Sin embargo, hay una urgencia prioritaria y no tiene que ver con todos los proyectos de ley que el oficialismo quiere sancionar en el Congreso, sino con uno en especial. Los hermanos Milei le pidieron a su nuevo ministro coordinador que, por sobre todas las cosas, se enfoque en eliminar las PASO del año que viene y busque sumar las voluntades necesarias en los dos recintos.
El futuro de las PASO recalienta la interna del peronismo y desata intrigas en la Casa Rosada
El Gobierno ya sabe que no tiene los votos para eliminar las PASO en ninguna de las dos cámaras del Congreso, pero ahora empeoró la discusión dentro del peronismo, al calor de una interna que no tiene freno. La centralidad del debate sobre la utilización de las primarias tiene su epicentro en la Provincia de Buenos Aires. Los libertarios se entusiasman por el río revuelto del peronismo, pero admiten que es un cuchillo de doble filo. ¿Por qué?








