Un joven novato agente del FBI con un futuro brillante infiltrado, un grupo de atracadores de bancos que usan máscaras de expresidentes estadounidenses, surfistas que buscan cabalgar en las mejores olas californianas y pequeñas dosis de filosofía new age. Cine en remojo, aunque también contenga impresionantes escenas aéreas, ideal para que la canícula veraniega sea algo más llevadera. Entre las propuestas más recomendables para tal fin sigue estando Le llaman Bodhi (Point Break, un término surfista, en el original en inglés).Este intenso thriller de culto estrenado hace 35 años no ha envejecido en cuanto a su capacidad para entretener gracias a la autenticidad y brío que transmiten sus escenas de acción, todavía de referencia hoy en día. Concretamente, las escenas en paracaídas y una larga y celebrada persecución a pie son antológicas. Aunque, claro, hay detalles que delatan que es una película de hace tres décadas y media como, por ejemplo, ver a un jovenzuelo Keanu Reeves cuando aún no era una estrella, esto es antes de protagonizar Speed y, por lo tanto, en su etapa aún preMatrix.Al frente de los mandos, una directora que ya había decidido que el cine con testosterona y acción no era patrimonio exclusivo de hombres, Kathryn Bigelow, determinación que además le valdría 18 años después ganar el Oscar, por En tierra hostil (The Hurt Locker). A ella se le debe que lo que podría ser una trama más de polis y ladrones y fácil de caer en el ridículo se erigiera en todo un título de culto.Pero, vamos con su pareja protagonista. Al contario que su compañero, Patrick Swayze en la cumbre de la fama por Dirty Dancing y Ghost, en la elección de Reeves para encarnar al agente del FBI Johnny Utah (inspirado en el ídolo del fútbol americano Joe Montana) fue decisiva la intervención de Bigelow y James Cameron, que ejercía de productor y era además su esposo por entonces (ambos se divorciaron precisamente en 1991), imponiéndose a otros nombres como Johnny Deep, Matthew Broderick, Val Kilmer o Charlie Sheen. Así es, el bueno de Keanu no era la primera opción. Tampoco lo era Bigelow. Para su lugar inicialmente se pensó en Ridley Scott.A Swayze le tocó el rol de Bodhi, el carismático líder y gurú de un pequeño grupo de surfistas, que pasa de ser protector a villano y capaz de soltar parrafadas como "Esto nunca se trató de dinero, se trató de nosotros contra el sistema. De cómo ese sistema está matando el espíritu humano. Defendemos algo frente a esas almas muertas que avanzan por la carretera en sus ataúdes de metal. Les enseñamos que el espíritu humano está con vida" para luego, unas cuantas escenas más adelante, desenmascarar su lado más más cruel, egoísta e inhumano. Pero, al fin y al cabo, la película trata sobre cómo sentirse el rey del mundo dando rienda suelta a descargas de adrenalina.Reeves, Swayze y Bigelow a todo gasJohnny Utah y Bodhi, dos caras de la misma moneda unidos por su pasión de lanzarse a lo extremo. Vivir al máximo motivados, más que por las olas, por sus ansías de libertad y rebeldía en las que privan las sensaciones. Así que, olvidémonos de ese infame remake de 2015, el juego ente el agente de la ley infiltrado y delincuente, contrincantes y a la vez unidos por una conexión mutua, daría para una película que originaría una de las sagas de acción más taquilleras de todos los tiempos, A todo gas de 2001, la primera de Fast & Furious, con los personajes de Brian O'Conner (Paul Walker) y Dominic Toretto (Vin Diesel).Puesto que la cosa va de adicción a la adrenalina y vivir al límite, tanto Swayze como Reeves se empeñaron en querer hacer ellos mismos las escenas de riesgo, lo que le valió a Swayze romperse alguna que otra costilla. Y estas comprendían desde fútbol americano a persecuciones, desde surfear a saltos en paracaídas, con dobles expertos en las escenas en plano general, y los dos protagonistas rodando más cerca del suelo en los planos más cortos.Lo que nos lleva a esa afirmación de que supuso un capítulo muy especial en la vida a Keanu Reeves. Y es que no solo fue su película más importante hasta el momento. "Empecé a lanzarme en paracaídas gracias a Le llaman Bodhi. Empecé a hacer surf gracias a Le Llaman Bodhi. Ya sabes, realmente cambió la vida de la gente, igual que cambió la mía", ha asegurado el mismo actor. Y no podemos terminar sin concederles una mención honorífica a otros compañeros de reparto, Gary Busey interpretando al veterano compañero asignado a Johnny y Lori Petty, muy digna ofreciendo el tópico contrapunto romántico.'Le llaman Bodhi' está actualmente disponible en streaming por suscripción en atresplayer y, en formato físico, en Blu-ray.