Según la prensa norteamericana, Joe Eszterhas habría terminado el guion del regreso de Instinto básico casi 35 años después del estreno original, en nueva versión que recuperaría a Catherine Tramell con una derivada directa del personaje: su hija Jezebel. El proyecto, impulsado por United Artists dentro de Amazon MGM Studios, llega después del fracaso comercial de la secuela de 2006 y con la exigencia del propio guionista de que la actualización será “divertida y disfrutable”.PUBLICIDADEl dato más concreto que se conoce por ahora es narrativo: Eszterhas ha confirmado a Interview Magazine que Catherine Tramell “está en esta” y que también aparece Jezebel, un personaje nuevo presentado como su hija. El guionista ha añadido que acaba de terminar el guion y que, a partir de ahí, queda por ver qué recorrido tiene.La operación industrial ya se había activado en 2025. Según IndieWire, United Artists y el productor Scott Stuber adquirieron los derechos de un reinicio escrito por el autor del filme de 1992, en un acuerdo que puede alcanzar los 4 millones de dólares, con 2 millones garantizados si la película sale adelante.PUBLICIDADEse mismo medio recordó que Eszterhas cobró en su día 3 millones por el guion original, una cifra entonces récord. El escritor defendió además su regreso al thriller erótico con una declaración de tono provocador en la que sostuvo que los rumores sobre su “impotencia cinematográfica” eran “exagerados y edadistas”.Michael Douglas y Sharon Stone en 'Instinto básico', de Paul VerhoevenEl nuevo proyecto no tiene todavía título y no se ha aclarado si funcionará más como secuela o como remake. La información disponible sí identifica a los productores: Scott Stuber, Nick Nesbitt y Craig Baumgarten, con Adam Griffin como productor ejecutivo a través de Vault Entertainment.PUBLICIDADEn julio de 2025, Eszterhas ya había descrito el proyecto como un viaje “salvaje y orgásmico” para el sello. Ahora, citado por Interview Magazine, ha precisado cuál fue su condición para implicarse: la nueva versión debía ser “divertida y disfrutable”.Desmarcándose de la segunda parteEl guionista también ha marcado distancia con la continuación estrenada en 2006, Instinto Básico 2: adicción al riesgo, dirigida por Michael Caton-Jones y escrita por Leora Barish y Henry Bean. Sobre aquella película, ha dicho que le pagaron “un millón y medio” por no tener nada que ver con ella.PUBLICIDADSu crítica a esa secuela es muy concreta: consideró que no asumía los riesgos creativos de la original, que evitaba la controversia, que convertía la historia en un procedimiento policial plano y que carecía de humor, picante e ingenio. También señaló que el traslado de la acción a Londres contribuyó a que el conjunto resultara aburrido.David Morrissey y Sharon Stone en 'Instinto básico 2: adictos al riesgo'Los datos de taquilla explican parte de esa desconfianza. La secuela de 2006 recaudó 38,8 millones de dólares en todo el mundo, muy lejos de los 352,9 millones que alcanzó la película de 1992. PUBLICIDADSharon Stone retomó entonces el papel que había interpretado por primera vez bajo la dirección de Paul Verhoeven, junto a Michael Douglas como el detective Nick Curran. En la historia original, Curran quedaba atrapado en un juego sexual y criminal con Catherine Tramell, novelista manipuladora y principal sospechosa del asesinato brutal de una estrella del rock.La actriz ya se ha pronunciado sobre el nuevo intento y coincidió con la idea de que cualquier regreso debe superar el precedente de 2006 y zanjó su posición con una frase de escepticismo: “Si va por el camino de aquella en la que estuve, yo solo diría que no sé para qué lo harías. Quiero decir, adelante. Mucha puta suerte”.PUBLICIDADMichael Douglas y Sharon Stone en la tórrida 'Instinto básico'El contexto del personaje también pesa en la conversación pública sobre el reinicio. IndieWire recordó que la película original provocó rechazo entre parte de la comunidad LGBTQ+ y entre feministas por sus representaciones explícitas de sexo y violencia, y que la nueva versión ha sido descrita en las primeras informaciones como “anti-woke”.La dimensión cultural del original sigue siendo uno de los activos del proyecto. El filme de 1992 fue uno de los mayores éxitos comerciales de aquel año y figura entre las películas con calificación R más taquilleras de la historia, después de que Paul Verhoeven introdujera pequeños recortes para evitar una calificación NC-17 más perjudicial para la exhibición comercial.PUBLICIDAD