Joe Eszterhas fue el guionista más famoso del mundo y, de repente, desapareció. Esta breve descripción, en jerga del guion, sería la parte más embrionaria de un proyecto y se llama, a secas, la idea. Lo siguiente sería el giro: este verano su nombre ha vuelto a los titulares de los medios de comunicación especializados al hacerse público, mediante exclusiva de The Wrap, que su obra más conocida, Instinto Básico, tendrá, más de tres décadas después de su estreno, una nueva entrega o reboot y él la escribirá. Esto no es exactamente una secuela (ya existió una en 2006 que el mundo olvidó), sino una especie de relanzamiento que retoma una historia desde otra perspectiva pero mantiene personajes y conceptos de la original.

Joe Eszterhas fue en su día lo más parecido a una estrella del rock que ha dado el mundo de los guionistas, habitualmente relegados a la sombra y que, con mayor o menor prestigio y mayores o menores sueldos, eran si acaso reconocidos entre los cinéfilos pero marcianos para el gran público. Pero en el caso de Eszterhas, la estrella era él. Tras encadenar unos cuantos éxitos en los años ochenta como Flashdance, Al filo de la sospecha, La caja de música o El sendero de la traición, saltó a las páginas principales de los periódicos a principios de los noventa cuando su guion Love Hurts (“El amor duele”) se convirtió en el mejor pagado de la historia de Hollywood al agenciarse por él tres millones de dólares (hoy, al cambio, serían siete) y fue un incansable generador de noticias y de cambios en los años más transformadores y convulsos de Hollywood.