Iznájar se sitúa al sur de la provincia de Córdoba, en plena comarca de la Subbética, en un entorno muy marcado por el embalse que comparte su nombre. El núcleo urbano se levanta sobre una zona elevada junto al curso del río Genil y aparece prácticamente rodeado por el agua, una estampa poco habitual en un municipio de interior. Esta ubicación ha influido tanto en los accesos al pueblo como en la forma de recorrerlo, con calles que ascienden hacia el casco antiguo y miradores que se abren hacia el pantano.

La localidad mantiene una conexión constante con el paisaje que la rodea. Desde distintos puntos del casco histórico se pueden contemplar las laderas de olivos, las sierras cercanas y la gran lámina de agua que rodea buena parte del término municipal. El recorrido combina patrimonio, arquitectura popular y espacios naturales sin que exista una separación clara entre lo monumental y lo vinculado al embalse. En Iznájar, el casco histórico y el entorno acuático forman parte de una misma experiencia.

El municipio también destaca por sus patios, rincones y fachadas encaladas, una imagen muy ligada a los pueblos de la Subbética cordobesa. No es solo una cuestión estética, sino una forma de habitar y convivir que se ha mantenido en muchas localidades pequeñas a pesar de los cambios urbanos. Macetas, rejas, balcones y patios interiores siguen presentes, especialmente en las zonas más antiguas, donde las calles estrechas y las pendientes recuerdan el origen histórico del municipio.