La historia de Del Turista refleja el recorrido de muchas pymes argentinas que lograron consolidarse a partir del trabajo familiar, la innovación y la adaptación constante a los cambios del mercado. Fundada en 1964 por inmigrantes italianos en Bariloche, la empresa evolucionó desde una pequeña fábrica artesanal hasta convertirse en una marca con presencia nacional e internacional.
En diálogo con Canal E, Emilio Secco, integrante de la segunda generación de la compañía, explicó que el mayor desafío para una empresa familiar es mantener vigente el legado recibido sin perder de vista la necesidad de innovar y competir en un mercado cada vez más globalizado.
La innovación como motor del crecimiento
Secco sostuvo que el desarrollo de nuevos productos y la inversión permanente fueron claves para el crecimiento de la empresa. "Si producís algo que no lo podés vender en el mundo, hay que cambiar el modelo de trabajo", afirmó al explicar que hoy las pymes deben pensar más allá del mercado local.
Además, destacó que la empresa invierte de forma permanente en tecnología, desarrollo de recetas, envases y procesos productivos para mantenerse competitiva. Según explicó, el objetivo no es solamente fabricar chocolate, sino ofrecer productos con un fuerte valor agregado.







