Fueron escenas casi paralelas. Una, en la ciudad iraquí de Nayaf, donde la noche del martes aterrizó un avión con el féretro del ayatolá Ali Jamenei, que –pese a ser una de las fuentes de emulación más importantes del chiismo, rama del islam mayoritaria en Irán e Irak– nunca visitó oficialmente el país vecino desde que fue designado líder supremo en 1989 (según sus biógrafos, solo visitó Nayaf y Karbala, tercera y cuarta ciudades más sagradas del chiismo, como joven seminarista).La otra escena sucedía en la costa iraní de Ormuz, a 1.300 kilómetros en línea recta de Nayaf, donde Estados Unidos lanzó nuevos bombardeos contra ochenta objetivos, especificó el Pentágono. En los ataques, reconoció Teherán, murieron ocho marinos de su Armada.Tres navíos, uno qatarí y otro saudí, habían sido atacados horas antes cuando atravesaban el estrecho alejados de la ruta norte marcada por Irán en el llamado memorando de Islamabad consensuado con Washington, acuerdo que planteó la hoja de ruta para reabrir el tránsito por este canal marítimo que Irán cerró tras los ataques de Estados Unidos e Israel.Irán no se ha atribuido el ataque a los dos barcos, pero Washington decidió volver a prohibir la venta del petróleo a Irán y lanzar el mayor ataque contra el país de los ayatolás desde el pasado abril. Teherán, por su parte, respondió lanzando drones contra bases estadounidenses en el golfo Pérsico, según la Guardia Revolucionaria.EE.UU. e Irán se acusan mutuamente de violar el alto el fuego, y muchos temían este miércoles en Teherán que los compromisos del memorando de Islamabad queden obsoletos a pocas semanas de haberse firmado. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, acusó a Washington de “violar las reglas, acosar a los rivales, crear obstáculos y hacer trampa”.El comando central iraní, Jatam al Anbiya, amenazó con dar una “respuesta aplastante” y aseguró que no permitirán la injerencia de EE.UU. en la gestión del estrecho de Ormuz.La imagen de un bombardeo estadounidense que dejó grandes llamaradas en el puerto de pescadores de Bander Abas, cuando todavía muchos coches transitaban por las calles de esta ciudad que sirve de puerta al golfo Pérsico, se volvió durante la noche del martes tan viral en las redes persas como la del recibimiento que se daba en ese mismo momento al ayatolá Jamenei en Nayaf.En el aeropuerto lo esperaban miles de personas y una gran delegación encabezada por el primer ministro iraquí y el jefe del Parlamento, a quienes se les unió el presidente iraní, el ministro de Asuntos Exteriores y altos cargos de la Guardia Revolucionaria.Ali Jamenei será finalmente enterrado hoy en Mashhad (Irán), en el mausoleo del octavo imánEntre ellos estaba Ismael Qani, general de las fuerzas Quds, que tiene a su cargo la coordinación con las milicias que forman el eje de la resistencia y uno de los generales más buscados por EE.UU. e Israel. Su predecesor, Qasem Suleimani, fue asesinado por orden de Trump en el año 2020 cuando salía del aeropuerto de Bagdad.En este atentado también falleció Abu al Mahdi al Muhandes, el entonces líder del movimiento que agrupa a las milicias de mayoría chií en Irak, Hash al Shabi. El asesinato de ambos indignó profundamente a un sector de la población iraquí e iraní. Sus exequias reunieron también a millones de personas en los dos países.“El ejército terrorista estadounidense, incumpliendo nuevamente sus compromisos y aprovechando que el sagrado cuerpo del líder mártir de los musulmanes y de los pueblos libres del mundo estaba acompañado por las autoridades y el valiente pueblo de Irak, lanzó una clara agresión al atacar varias zonas del sur de nuestro querido Irán”, aseguró un comunicado de la Guardia Revolucionaria, que señaló que Washington intenta eclipsar un acontecimiento “histórico”.Lo que sucedió este miércoles en Irak, donde cientos de miles de personas salieron a despedir a Jamenei en Nayaf y Karbala, es una de las grandes paradojas en Oriente Medio desde la invasión estadounidense que en el 2003 acabó con el régimen de Saddam Hussein, enemigo acérrimo de Irán: en los años ochenta, ambos países se enfrentaron en una guerra que duró ocho años y acabó con la vida de un millón de personas.La decisión de las autoridades iraníes de incluir Irak en el calendario de las exequias del líder supremo no solo se interpreta en clave religiosa –al fin y al cabo, Nayaf y Karbala acogen los mausoleos de dos de las figuras más veneradas por los chiíes: el imán Ali y el imán Husein– sino que es también una clara demostración de poder.Washington ha intentado durante décadas contrarrestar la influencia de Teherán en BagdadAnalistas locales han apuntado que es un desafío a Washington, que no solo conserva una presencia militar –aunque menor– en Irak, sino que durante dos décadas ha presionado a los políticos iraquíes, sin éxito, para contrarrestar la influencia de Teherán en Bagdad.Este miércoles, en Nayaf se vieron a algunos de los líderes de las milicias iraquíes que más se han opuesto a la presencia de Washington en Irak como Moqtada al Sadr y Qais al Jazali, cuyos hombres han liderado en diferentes momentos ataques y enfrentamientos contra las tropas estadounidenses.Las exequias del ayatolá Jamenei y los cuatro integrantes de su familia que murieron en el ataque del pasado 28 de febrero terminarán hoy en Mashhad, al este de Irán, donde serán sepultados en el mausoleo del octavo imán del chiismo, Reza.La autoridades esperan que la afluencia sea aún mayor que la que se vio en Teherán.
Irán desafía a Estados Unidos y exhibe el féretro de Jamenei en Irak
El funeral del líder supremo incluye las ciudades santas chiíes de Nayaf y Karbala











