Luis Fernando RomoActualizado Mi�rcoles,
julio
21:35Hubo una �poca en la que la Riviera Francesa se convirti� en el refugio ideal para la jet set internacional durante las primeras d�cadas del siglo XX. Sin duda, Coco Chanel fue el mayor reclamo publicitario, ya que en su residencia villa Pause, ubicada en Roquebrune-Cap-Martin, sol�a recibir a sus amantes y grandes amigos como Pablo Picasso, Greta Garbo y Winston Churchill.En Saint-Jean-Cap-Ferrat, el genocida rey Leopoldo II pose�a Villa Les C�dres y en Villefranche-sur-Mer mand� construir la fabulosa Villa Leopolda para una de sus amantes. Tambi�n en Cap Ferrat una de las herederas de los Rothschild construy� villa Ephrussi, donde se reun�an los grandes nombres de la Belle �poque, como cuando la legendaria bailarina rusa Anna Pavlova bailaba al son de Chopin en los jardines iluminados por la luna.Para saber m�sComo no pod�a ser menos, cuando Eduardo VIII abdic� por el amor de Wallis Simpson en 1936, los nuevos duques de Windsor fueron despreciados por la prensa inglesa y la corte real. Por tal motivo, se mudaron a Par�s, donde fueron recibidos en loor de multitudes. Mientras Hitler fraguaba la II Guerra Mundial en Alemania, los Windsor decidieron buscar en 1938 un lugar de veraneo en la Costa Azul francesa.Como los nuevos reyes del circuito internacional de la jet set necesitaban una residencia a su medida y, mientras la buscaban, el magnate estadounidense Frank Jay Gould y su esposa Florence les invitaron a quedarse en suite vip del H�tel Proven�al que mandaron construir en Juan-les-Pins entre 1926 y 1927.Tras una ardua b�squeda arrendaron el ch�teau de la Cro� en Cap d'Antibes, donde Winston Churchill y su esposa Clementine celebraron su 40� aniversario de bodas. Posteriormente, Arist�teles Onassis, Stavros Niarchos y el oligarca ruso Roman Abramovich compraron esta lujosa residencia.Sin embargo, Wallis y Eduardo siempre tuvieron un gran cari�o a la suite vip del H�tel Proven�al, por lo que siguieron pernoctando. Tras d�cadas de abandono, el edificio lo adquiri� y restaur� en 2014 el ex magnate de las comunicaciones y promotor inmobiliario brit�nico John Caudwell, que lo convirti� en un aut�ntico para�so rebautiz�ndolo como Le Proven�al. En la historia de este lugar a�n perdura la voz de Ella Fitzgerald mientras cantaba desde uno de los balcones.A ra�z de esa monumental rehabilitaci�n, la antigua suite vip de los duques de Windsor reconvertida en Villa Jard�n est� a la venta por 29 millones de euros. Con 585 metros cuadrados de superficie habitable y otros 920 metros cuadrados de jardines y terrazas privadas, la residencia est� pensada para gente adinerada con buen gusto.El interior de Villa Jard�n no tiene nada que envidiar a las propiedades de su entorno. Tiene tres ambientes diferenciados como son la residencia principal, la casa de hu�spedes que est� interconectada y la casa de la piscina privada de 11 metros con cocina, bar, una mesa de comedor exterior de Philippe Colette con sillas de teca de Gommaire y unas vistas inmejorables al mar.Nada m�s entrar al edificio principal destaca un vest�bulo con suelo de m�rmol, vidrieras y luces de pared de concha de la escultora Hannah Woodhouse que da acceso al sal�n de casi 80 metros cuadrados.Ah� destacan las columnas originales inspiradas en el Art Deco, las puertas con acabado en bronce, una l�mpara de ara�a inspirada en el escultor suizo Alberto Giacometti o una mesa de Massimo Mangiardi que se ofrecen por un coste adicional.A trav�s del sal�n se accede al comedor de 36 metros cuadrados con capacidad para 12 comensales est� decorado con papel pintado a mano de Gournay que evoca las palmeras y pinares del paisaje natural de Juan-les-Pins.De los cinco dormitorios, el m�s impresionante es la suite principal ubicada en el segundo piso que cuenta con doble ba�o y dos vestidores. La cama con dosel de Dante Negro destaca sobre la paleta de colores marfil, un sill�n personalizado y mesillas de noche de nogal italiano. Asimismo, tiene un balc�n privado que da la terraza principal con vistas al Mediterr�neo.En la planta baja tambi�n hay otra habitaci�n de matrimonio en suite, un sal�n para ver la televisi�n con las paredes pintadas de azul �ndigo y que cuenta con un bar para c�cteles.La casa de invitados tambi�n es un lujo por s� misma. Est� conectada a principal a trav�s de un pasadizo de cristal y cuenta con una cama de matrimonio con dosel a medida, en una de las paredes destaca un gran mural pintado inspirado en Picasso y cuenta con vestidor, ba�o completo y un gran sal�n.








