En un torneo donde los partidos de eliminación directa suelen decidirse por pequeños detalles, Bélgica ha encontrado una fórmula poco habitual para inclinar la balanza a su favor: reservar a Romelu Lukaku para el momento justo.
El delantero del Nápoles, condicionado durante la temporada por una serie de lesiones que lo mantuvieron fuera de las canchas durante 44 partidos entre su club y la selección belga, ha transformado la suplencia en una ventaja competitiva.
Lejos de perder protagonismo, ha convertido cada ingreso en una amenaza inmediata para sus rivales.
El impacto de Lukaku desde el banquillo
En sus apariciones como suplente durante el Mundial 2026 registra:
















