La Selección de Argentina ya está instalada en los cuartos de final de la Copa del Mundo, aunque lejos de la comodidad que mostró durante la fase de grupos. El equipo dirigido por Lionel Scaloni tuvo que emplearse a fondo para derrotar 3-2 a Egipto en un emocionante encuentro que se definió en los últimos 15 minutos, cuando los campeones del mundo marcaron los goles necesarios para evitar una sorpresiva eliminación.
La albiceleste parecía haber dejado atrás cualquier preocupación luego de una primera ronda en la que avanzó con autoridad y sin mayores sobresaltos. Sin embargo, la historia ha sido distinta desde el comienzo de las rondas de eliminación directa.
Primero fue Cabo Verde el que puso contra las cuerdas a los sudamericanos en los dieciseisavos de final y los obligó a disputar tiempos extra para conseguir la clasificación. Ahora, Egipto volvió a exponer algunas de las dificultades que Argentina ha encontrado frente a selecciones que, en teoría, partían como inferiores.
A pesar de esos inconvenientes, los argentinos han demostrado una capacidad de reacción que distingue a los principales candidatos al título. Cuando aumenta la presión, aparecen las individualidades y el carácter competitivo de un equipo que se niega a renunciar a la defensa de su corona mundial.













