Donald Trump se levantó este miércoles con ganas de atizar a sus socios y aliados. El presidente de EE UU ha agitado este miércoles la cumbre de Ankara, una cita diseñada para aplacarle y para tratar de cubrir las grietas que deja en la organización miliar transatlántica el turbulento comportamiento de su aliado más poderoso. Trump arremetió en público contra los europeos, a quienes definió como “inútiles” por no haberle ayudado en su ofensiva sobre Irán; cargó contra España, de quien comentó que es una “causa perdida” y “mala gente”; y volvió a desplegar su ambición sobre Groenlandia. “Necesitamos la isla”, lanzó ya antes de empezar una reunión a puerta cerrada con los otros 31 miembros de la Alianza en el ostentoso palacio presidencial de la capital turca. “La tuvimos… nunca deberíamos haberla devuelto”, ha añadido en una comparecencia junto al secretario general de la OTAN, Mark Rutte.En la sala con sus homólogos, Trump ha estado mucho más templado, según relatan varias fuentes. No ha sacado el espinosísimo tema de Groenlandia, la isla ártica parte del Reino de Dinamarca, otro aliado de la OTAN. Y no les ha repetido a la cara las descalificaciones que ha ondeado ante la prensa, en una desordenada diatriba que ha puesto en la diana al español Pedro Sánchez, que no ha rubricado el compromiso de gastar el 5% en defensa pese a las presiones de Trump y ha negado a EE UU el uso de sus bases para su guerra contra Irán; a la italiana Giorgia Meloni, que solía ser su aliada; pero que parece haber perdido su favor por no respaldar su ofensiva sobre el país persa; o al alemán Friedrich Merz. Trump ha llegado a asegurar, con la cumbre ya cerrada, que la reunión ha sido “magnífica” con “gente inteligentísima”. “Ha habido mucho amor en la sala, mucha unidad”, ha dicho en su rueda de prensa final, en la que ha hablado con otro espíritu sobre sus socios. “La reunión ha sido un éxito”, ha añadido ante la prensa en una comparecencia multitudinaria en la que ha saltado de tema en tema de una manera muy desordenada —“yo habría sido un gran comunista en el mundo; junto a Lenin”, ha llegado a decir—.Sin embargo, sus críticas iniciales, los puñetazos verbales iniciales ante la prensa enrarecieron el ambiente y marcaron la cita cuidadosamente coreografiada para evitar el choque de Trump con sus socios. Tanto es así, que la Alianza no ha puesto fecha a la próxima cumbre, que debería celebrarse el próximo año en Albania y es posible que se aplace. “Cuanto menos riesgo se corra, cuantos menos encuentros, mejor”, reconoce una fuente aliada.“No estoy contento con la OTAN por lo que hicieron con Groenlandia, y no estoy contento porque no quisieron ayudarnos con el principal estado patrocinador del terrorismo, que es Irán, no quisieron ayudar”, ha criticado Trump, que este miércoles ha dado por finiquitado el alto el fuego firmado con Teherán, tras la escalada de bombardeos cruzados entre ambos países que comenzó el lunes.El líder estadounidense ha dejado claro que está resentido con sus aliados de la OTAN por no apoyar su ofensiva contra Irán, un territorio que está fuera del ámbito conjunto de la Alianza Atlántica. También está insatisfecho con algunos de los países que menos invierten en defensa, como España.00:56Trump al final de la cumbre: "La clave ha sido la unificación" El presidente Donald Trump durante la cumbre de la OTAN de 2026 en AnkaraFoto: EFE/EPA/NECATI SAVAS | Vídeo: EPVLa actitud de Trump, sus sonoras y constantes amenazas y las dudas que deja entrever sobre la defensa de sus aliados, siembran dudas sobre la Alianza —una organización que se basa en la disuasión— y su unidad en un momento muy delicado en el tablero geopolítico global. La imagen de puertas afuera, debido a Trump, no es de más fuerza. La volatilidad del estadounidense es constante. Trump se percibe dentro de la Alianza —una organización en la que no se habla de política y se trata el asunto de Groenlandia, por ejemplo, como un tema bilateral entre EE UU y Dinamarca— como un elemento disruptor. El miércoles, lanzó que, debido a su descontento, podría retirar todas sus tropas de Europa, donde EE UU tiene destacados unos 80.000 militares; una idea que va mucho más allá de los repliegues ya anunciados. Y volvió a ondear su codicia sobre la ártica Groenlandia. Sin embargo, durante el debate con sus homólogos, a puerta cerrada, ha mostrado su compromiso a permanecer en la Alianza, según varias fuentes. Y también ha rubricado la declaración final de la cumbre, en la que, como el resto de aliados, se compromete a la defensa colectiva. En la reunión, el jefe de la Casa Blanca ha hablado fundamentalmente de la guerra contra Irán y, aunque ha criticado lo que considera una falta de apoyo de los aliados, ha sido mucho más suave en sus críticas, añaden las mismas fuentes.El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que se ha impuesto como principal labor el mantener a Trump en la organización militar y tratar de mitigar sus constantes andanadas, ha defendido al estadounidense. “Estados Unidos y Trump están plena y firmemente comprometidos con la OTAN”, ha asegurado tras la cumbre, en una rueda de prensa en Ankara en la que ha vuelto a loar la labor del jefe de la Casa Blanca y a felicitar sus presiones a los socios para que aumenten el gasto militar. El neerlandés ha llegado a justificar también las preocupaciones de Washington sobre la seguridad de Groenlandia y ha remarcado que la OTAN se ha comprometido a reforzar la seguridad del Ártico. También ha dicho que confía en que las conversaciones entre EE UU, Dinamarca y Groenlandia sobre la presencia de bases en la isla ártica o incluso la instalación allí del ambicioso sistema de defensa antimisiles de nivel espacial y terrestre para Estados Unidos que Trump ha llamado Golden Dome (cúpula dorada).Mientras, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, una de las aliadas que no practica la política de apaciguamiento con Trump, ha aseverado que su país esta preparado para defender cada centímetro del territorio de la OTAN, y por su puesto de su territorio; y eso incluye a Groenlandia. “Ayer escuché al presidente de Estados Unidos y creo que, lamentablemente, la postura estadounidense sobre este tema es muy clara, y nuestra postura sigue siendo tan clara como siempre. Groenlandia, por supuesto, no está en venta”, ha remarcado en Ankara. “Esperamos que todos, incluidos todos los aliados, respeten el derecho del pueblo groenlandés. Somos un estado soberano y necesitamos que todos respeten nuestra integridad territorial y nuestra soberanía”, ha añadido.Como a principio de año, cuando Trump insinuó que podría usar la fuerza para tomar Groenlandia, un buen número de países europeos ha cerrado filas con Dinamarca. “En nuestra alianza, no solo existen normas de solidaridad en caso de que uno de nosotros sea atacado, sino que, por supuesto, también existen normas de solidaridad para garantizar que no nos ataquemos entre nosotros”, ha dicho el presidente francés, Emmanuel Macron. “Hemos sido muy claros en que Groenlandia pertenece al pueblo groenlandés, y ellos no desean formar parte de Estados Unidos”, ha dicho la primera ministra de Islandia, Kristrún Frostadóttir.