Las amenazas de Donald Trump a un país durante una comparecencia han pasado a ser casi una tradición. En esta ocasión, durante la cumbre de la OTAN en Ankara, le ha tocado a España. El magnate ha amenazado con cortar "todo comercio" con nuestro país, "incluidas las visitas". "No quiero nada que ver con España, son mala gente", sentenciaba ante un sonriente Mark Rutte, secretario general de la Alianza Atlántica. Pero, como ya se ha visto anteriormente, la legislación estadounidense le impide poder aplicar un corte total del comercio con un país, y menos con un aliado de la OTAN, miembro de la Unión Europea.Trump ya había amenazado a España el pasado mes de marzo desde la Casa Blanca, ante un hierático canciller alemán, Friedrich Merz. Trump dijo que su boicot a España sería "la destrucción del país". Merz solo esbozó una sonrisa nerviosa sin decir nada, algo que captaron todos los medios y que incluso, en su país, le costó caro de cara a la opinión pública.

Por aquel entonces, el magnate dijo que usaría la Ley de Poderes para Emergencias Económicas Internacionales de 1977 (LPEEI), la misma que quiso usar para los aranceles el Día de la Liberación y que el Supremo tumbó.

El Alto Tribunal argumentó que esta ley no podía servir para poner aranceles, sino para bloquear los intercambios comerciales, incluso en su totalidad, con personas o países que sean "una amenaza extraordinaria e inusual para la seguridad de EE UU.".