Actualizado Mi�rcoles,

julio

10:46En las operaciones encubiertas relacionadas con el conflicto entre Rusia y Ucrania, la presencia de mujeres es una constante. Algunas son v�ctimas, otras desempe�an un papel protagonista en acciones secretas. En muchos casos act�an como piezas prescindibles utilizadas por los servicios de inteligencia o por organizaciones criminales. Se trata de l�neas de investigaci�n que a veces avanzan por separado y otras se entrecruzan, dificultando distinguir entre una motivaci�n pol�tica, un ajuste de cuentas o una operaci�n de espionaje. La falta de claridad suele ser consecuencia de las maniobras de quienes ordenan asesinatos selectivos, provocaciones o atentados. Ahora ser�n las investigaciones las que deber�n esclarecer el ataque contra el empresarioErmolaev, ocurrido en el Principado de M�naco, donde la hip�tesis pol�tica y la del ajuste de cuentas siguen abiertas.La historia reciente ofrece numerosos ejemplos del papel desempe�ado por mujeres en actividades clandestinas. Uno de los m�s conocidos es el sabotaje del gasoducto Nord Stream. Seg�n diversas investigaciones, el comando encargado de la operaci�n inclu�a a una antigua modelo y fot�grafa nacida en Kiev en la d�cada de 1980, que posteriormente trabaj� como instructora de buceo en pa�ses como Egipto, Tailandia y M�xico. Un libro publicado recientemente sobre el caso sostiene que, en un primer momento, no parec�a la persona m�s indicada para una misi�n de semejante complejidad, sin embargo, cuando lleg� el momento clave demostr� ser m�s decidida que algunos de sus compa�eros. A pesar del mal estado del mar y de que varios integrantes del grupo plantearon cancelar la misi�n debido al fuerte oleaje que sacud�a el peque�o velero utilizado como apoyo, fue ella quien habr�a tomado la iniciativa en una operaci�n que termin� teniendo importantes repercusiones internacionales. La investigaci�n desarrollada por las autoridades alemanas apunta a la implicaci�n de los servicios secretos ucranianos.Para saber m�sMuy distinto habr�a sido el papel de Natalia Vovk. Seg�n las autoridades rusas, desempe�� una funci�n clave en el asesinato de Daria Dugina, hija del conocido ide�logo ruso Alexander Dugin, que muri� en el verano de 2022 tras la explosi�n de un artefacto colocado en su veh�culo. De acuerdo con la versi�n del FSB, Vovk lleg� desde Estonia acompa�ada de su hija a bordo de un autom�vil. En el maletero transportaba una jaula para gatos que, seg�n los investigadores, ocultaba los componentes del explosivo. El objetivo habr�a sido superar sin levantar sospechas los controles fronterizos.Otro caso considerado m�s "cl�sico" es el de Darya Trepova, una joven de 27 a�os que, seg�n la reconstrucci�n presentada por Mosc�, fue captada por personas vinculadas a Kiev. Siempre seg�n esa versi�n, le preguntaron si estaba dispuesta a hacer cualquier cosa, la sometieron a distintas pruebas y finalmente la enviaron a Rusia con la misi�n de acercarse al bloguero nacionalista Vladlen Tatarsky. Trepova consigui� ganarse su confianza y, m�s tarde, le entreg� una estatuilla como supuesto regalo de cumplea�os. En realidad, el objeto escond�a explosivo pl�stico. La detonaci�n acab� con la vida del bloguero y la joven fue detenida poco despu�s. No obstante, un grupo opositor reivindic� posteriormente el atentado, neg� cualquier responsabilidad de Trepova y rechaz� la versi�n ofrecida por las autoridades rusas.Tambi�n destaca el caso de Zinaida Serebritskaya, de 54 a�os, cuya labor de infiltraci�n fue especialmente eficaz durante la fase preparatoria de una operaci�n contra Vladimir Alekseev, n�mero dos del GRU, la inteligencia militar rusa. La mujer logr� alquilar un apartamento en el mismo edificio donde resid�a el alto mando, algo que llama la atenci�n por el aparente fallo de los sistemas de seguridad, que no detectaron su presencia ni investigaron sus antecedentes. Desde all� pudo estudiar durante semanas las rutinas y desplazamientos de Alekseev. Posteriormente, esa informaci�n habr�a sido facilitada a un sicario disfrazado de repartidor, que abri� fuego contra el militar en el rellano del edificio. El ataque solo consigui� herir al objetivo, mientras que la colaboradora logr� escapar. El episodio formar�a parte de la campa�a de atentados selectivos impulsada por la inteligencia ucraniana en territorio ruso.Para saber m�sLas t�cticas atribuidas a Ucrania recuerdan a las empleadas durante d�cadas por el Mossad israel� y por los sucesores del KGB sovi�tico. En ambos casos, las mujeres han sido utilizadas como se�uelo para preparar chantajes, facilitar infiltraciones o, cuando la misi�n lo requiere, activar un detonador. La historia del espionaje atribuye a las agentes israel�es una gran eficacia, destacando su sangre fr�a y precisi�n, aunque tambi�n existen ejemplos de operaciones fallidas.Por su parte, Rusia despleg� durante a�os en pa�ses occidentales a numerosas agentes conocidas como "Mar�as", mujeres formadas en las escuelas de inteligencia destinadas a preparar a los llamados "ilegales": esp�as que viven durante a�os bajo identidades falsas, haci�ndose pasar por ciudadanos occidentales o latinoamericanos, pero nunca por rusos. En determinadas ocasiones, Mosc� tambi�n recurri� a personas reclutadas en los m�rgenes de la sociedad, incorporando perfiles poco convencionales —como ocurri� con una conocida c�lula b�lgara— que, pese a todo, resultaban �tiles para este tipo de operaciones.Las organizaciones criminales, especialmente las vinculadas al blanqueo de grandes cantidades de dinero, tambi�n han adoptado m�todos similares, aunque no por una cuesti�n econ�mica. Hoy resulta relativamente sencillo encontrar a alguien dispuesto a aceptar un encargo a cambio de una recompensa. Primero se eval�a a la persona, despu�s se pone a prueba y, finalmente, se le proporciona el arma necesaria para ejecutar el asesinato. En algunos casos, incluso cuenta con apoyo log�stico destinado a minimizar las pruebas que puedan conducir a los autores intelectuales. Una vez cumplida la misi�n, no es extra�o que la propia organizaci�n elimine al ejecutor para borrar cualquier rastro. Algunos aceptan ese riesgo con plena conciencia; otros, movidos por la desesperaci�n, terminan embarc�ndose en una misi�n de la que saben que probablemente no regresar�n.