Ronald Biggs, el célebre ladrón del “Gran robo del tren”, llegó a Brasil en 1970 tras pasar por Francia y Australia. En 2001 regresó voluntariamente al Reino Unido para cumplir su condena y ayudar económicamente a su familia (Bettmann)Ronald “Ronnie” Biggs trepó uno de los imponentes muros de la prisión de Wandsworth, en Londres, utilizando una rudimentaria pero resistente escalera de soga con escalones de madera y ganchos de hierro. En cuestión de segundos desapareció al otro lado del muro, burlando a los guardias y protagonizando una de las fugas más célebres de la historia británica. Aquel espectacular escape, ocurrido el 8 de julio de 1965, conmocionó al país y desencadenó una intensa persecución internacional que mantendría en vilo a las autoridades durante décadas. Su audacia iría mucho más allá del golpe que la prensa había bautizado como el “Robo del siglo”.Apenas quince meses antes Biggs había sido condenado a treinta años de prisión por su participación en el increíble asalto al tren postal que cubría la ruta entre Glasgow y Londres, ese que los medios inmortalizaron como el “Gran robo del tren”. Con la captura de la banda, las autoridades creían haber cerrado uno de los casos criminales más resonantes de la década. Sin embargo, esa fuga volvió a poner en evidencia los puntos flacos del sistema penitenciario británico.PUBLICIDADEse escape convirtió a Ronald “Ronnie” Biggs en un símbolo de la audacia criminal y en uno de los fugitivos más buscados del mundo. Lo que siguió fue un exilio de treinta y seis años, marcado por identidades falsas, cirugías plásticas para burlar a las autoridades y refugios en distintos países, entre ellos Brasil. Fue el comienzo de un desafío permanente a la Justicia británica que se prolongaría hasta su regreso voluntario al Reino Unido en 2001.Ronald Biggs, uno de los criminales más famosos del mundo Ronald Arthur Biggs nació el 8 de agosto de 1929 en Lambeth, un humilde barrio del sur de Londres. Fue criado durante los tiempos difíciles de la posguerra, pasó buena parte de su juventud vinculado a pequeños delitos y acumuló antecedentes por hurtos menores. Durante años, solamente fue uno más entre los delincuentes de poca monta que circulaban por los suburbios londinenses, hasta que su destino se cruzó con el de Bruce Reynolds, el hombre que comenzaba a diseñar el golpe criminal más ambicioso de la historia británica.PUBLICIDADPor entonces, Biggs intentaba alejarse del delito y rehacer su vida como carpintero, pero sus dificultades económicas terminaron empujándolo nuevamente hacia el mundo criminal. Necesitaba dinero para comprar una casa para su familia y aceptó participar en el plan de Reynolds, aunque inicialmente no tendría un papel central dentro del asalto. Su misión era específica: conseguir a un hombre capaz de manejar la locomotora una vez que la banda tomara el control del tren.Para cumplir con ese encargo, Biggs contactó a Stan Agate, un antiguo maquinista ferroviario retirado que vivía en un parque de casas rodantes. El veterano conductor parecía la elección perfecta para la operación, ya que conocía los sistemas ferroviarios y podía ayudar a trasladar el convoy después de que los delincuentes detuvieran la formación.PUBLICIDADEl plan elaborado por Reynolds exigía una precisión absoluta. La banda pretendía interceptar un tren postal que transportaba grandes cantidades de dinero entre Glasgow y Londres, neutralizar a la tripulación, apoderarse del cargamento y escapar antes de que las autoridades pudieran reaccionar. Durante meses estudiaron horarios, recorridos y procedimientos ferroviarios hasta convertir el asalto en una operación que aparentaba no tener una sola fisura.El botín: fajos de billetes de 500 libras esterlinas recuperados tras el Gran robo del tren de 1963. La banda se llevó 2.600.000 libras, según estimaciones oficiales (EFE)
El gran escape del fugitivo del siglo: burló la vigilancia de una prisión de máxima seguridad y desafió a la Justicia británica
El 8 de julio de 1965 Ronnie Biggs protagonizó una espectacular fuga de la prisión de Wandsworth, en Londres. Condenado a 30 años por el gran robo a un tren, escapó escalando un muro con una escalera de cuerdas y huyó a Brasil







