Países como Estados Unidos están a punto de superar el total de casos de sarampión del año pasado, lo que sitúa a esa nación en camino de establecer un nuevo récord antes de que termine el verano.
Este hito inminente subraya cómo el país ha entrado en una nueva fase en su lucha contra el sarampión, donde las repetidas infecciones de esta enfermedad mortal están provocando brotes sostenidos en varios estados, en lugar de permanecer concentradas en unas pocas comunidades con baja tasa de vacunación.
Desde que un niño no vacunado en el oeste de Texas contrajo sarampión a principios del año pasado, los sucesivos brotes han enfermado a miles de personas y se han extendido a 39 estados, el Distrito de Columbia y la ciudad de Nueva York. El año pasado, Estados Unidos reportó dos mil 288 casos de sarampión, la cifra más alta desde que se erradicó la enfermedad en el año 2000 y la mayor en más de tres décadas. Según los CDC, Estados Unidos está a punto de alcanzar esa cifra en aproximadamente la mitad del tiempo, con dos mil 170 casos de sarampión registrados hasta el 2 de julio.
A medida que disminuyen las tasas de vacunación y el sarampión se propaga, resulta más difícil erradicar los brotes. Hay menos personal para investigar los casos, las comunidades más afectadas suelen ser de difícil acceso y una nueva generación de médicos está aprendiendo rápidamente a diagnosticar y tratar una enfermedad que muchos rara vez, o nunca, han visto. Los funcionarios de salud estatales temen que los brotes nunca terminen y afirman que el número real de casos es mucho mayor que el que reflejan las cifras oficiales.








