Epidemiología mundialista: el sarampión en tiempo extra | Artículo de Samuel Ponce de León Rosales y Mauricio Rodríguez Álvarez

La Copa Mundial de Norteamérica está ocurriendo en un momento epidemiológico inusual. México, Estados Unidos y Canadá llegaron al torneo mientras enfrentaban sus peores epidemias nacionales de sarampión en varias décadas.

Por Samuel Ponce de León Rosales¹ y Mauricio Rodríguez Álvarez²

En el futbol, el tiempo de compensación es un limbo en el que puede no pasar nada o cambiar el resultado en cuestión de segundos. En epidemiología también existe un tiempo de compensación, pero comienza cuando el evento de riesgo termina. Es entonces cuando los contagios que pudieron ocurrir durante esos días empiezan a manifestarse clínicamente y los casos pueden aparecer donde menos se espera. Si la Copa Mundial dejó una huella epidemiológica, será durante los próximos días cuando comenzaremos a verla. Sabremos entonces si el torneo dejó nuevos contagios, reactivó brotes existentes o dio origen a nuevas cadenas de transmisión, particularmente de sarampión.

La Copa Mundial de Norteamérica está ocurriendo en un momento epidemiológico inusual. México, Estados Unidos y Canadá llegaron al torneo mientras enfrentaban sus peores epidemias nacionales de sarampión en varias décadas. Aunque la intensidad de la transmisión ha variado entre los tres países y entre sus distintas regiones, durante los últimos dieciocho meses el virus ha mantenido una circulación sostenida. Nunca un Mundial había coincidido con una situación semejante en tres países anfitriones.