Nuria Labari, autora de La amiga que me dejó (Endebate), asegura que abordar el duelo de una amiga y no ocultarlo es una auténtica revolución social. Siguiendo sus palabras, las integrantes de Shego —Raquel Cerro, Charlotte Augusteijn, Elena Sabio e Irene Garry— son unas revolucionarias. Al irse Maite Gallardo, que era su vocalista principal, el EP Miau —compuesto por los temas Amiamiga, Mala suerte y (Casi no vivo para contarlo)— pone ahora banda sonora a la ruptura de una amistad. “Los sentimientos no son bloques de cemento y vamos fluctuando según el momento. Hay cosas que nos hacen pensar en ella irremediablemente, porque la tenemos dentro de nuestra cabeza”, explica Raquel Cerro, voz y guitarra. Sobre esta fase, asegura que ya no las bloquea nada para desarrollar sonidos nuevos, investigar sin miedo ni vergüenza y hacer lo que les apetezca. “En el disco que estamos preparando no tememos la intimidad y queremos aprovechar lo desconcertante que es decir la verdad. Tenemos muchas ganas de meternos a grabar sin mucha idea preconcebida de qué hemos hecho antes”, dice Irene Garry, voz y guitarra. Tienen una visión crítica de la industria musical. “Al principio puede parecer una aliada; luego te das cuenta que en realidad, solo quiere explotarte”, asegura Cerro. “Yo estoy a favor de decir que ‘no’ y le digo a las chicas que digamos ‘no’ a muchas cosas; te hacen ver que te tienes que subir al tren porque no volverá a pasar. No es cierto: vivimos en un momento de histeria colectiva en el que parece que siempre va a ser la última vez. No quiero participar de esta forma de vivir tan poco consciente”, dice Irene. “De hecho, hay propuestas que ni nos llegan porque creen que les vamos a cerrar la boca”, dice entre risas. Cinco años después de publicar el EP Tantos chicos malos y tan poco tiempo, no tienen ninguna gana de caer en la trampa de los malotes. “Somos un grupo bastante poco ‘chicocéntrico”, dicen. La periodista Marta España escribía el año pasado en EL PAÍS que cumplir 30 años en la industria parece casi una declaración de obsolescencia. ¿Lo creen? “Creo que nadie nos está recordando que nos estamos haciendo mayores. Además, hemos hecho un rebranding. Si el grupo ha funcionado es por cómo hemos sido, porque hemos tenido mucha cara y porque hemos currado un montón”, afirma Cerro. El año pasado denunciaron en un concierto en Molina de Segura (Murcia) que el consistorio les había prohibido actuar con la indumentaria característica de su gira: unos hábitos rojos de monja con los que posan en la portada del disco No lo volveré a hacer. “En realidad, lo de los looks es puro petardeo. Nos hacía gracia la idea de cuatro monjas de rojo que hacen un reveal y enseñan las tetas”, añade. En esta nueva fase, el verdadero reveal es mostrar sin tapujos la intimidad en clave sonora. Todo un maullido revolucionario.
Shego: “Vivimos en un momento de histeria colectiva en el que parece que siempre va a ser la última vez”
Hablamos con dos de las cuatro integrantes del grupo Shego, inmerso en una etapa revolucionaria con su nuevo EP, ‘Miau’









