La noticia que desde hace cinco años muchos cubanos esperaban llegó en la tarde de este martes: el artista Luis Manuel Otero Alcántara, uno de los presos políticos más reconocidos del castrismo, salió de la prisión de Guanajay, el sureste de La Habana, a cuatro días de cumplir la sentencia que enfrentó, según el Gobierno, por los delitos de “atentado, desacato, desórdenes públicos e incitación a delinquir”. Sin embargo, queda un sinsabor entre los admiradores que Otero Alcántara acaparó en los últimos tiempos: el artista no está completamente liberado, sino que permanece en manos de las autoridades cubanas y en paradero desconocido.Varios activistas fueron notificados, por mediación de otros reclusos de la prisión de Guanajay, de que Otero Alcántara salió del lugar custodiado por un fuerte operativo, y supuestamente fue trasladado a una dependencia oficial a la espera de su liberación definitiva o de su salida al exilio. Hasta el momento el Gobierno de La Habana no ha emitido un comunicado oficial al respecto.“Ahora mismo Luis Manuel está desaparecido. No está libre. No está excarcelado”, dijo públicamente la curadora y activista Anamely Ramos, amiga del artista. “Está en manos de la Seguridad del Estado en algún lugar de La Habana. Ni su familia, ni sus amigos cercanos hemos tenido ninguna comunicación oficial y si sabemos que fue sacado de Guanajay es por la solidaridad de otros presos”.Dentro de dos días, el 9 de julio, se iba a cumplir la condena a la que el artista fue sometido. Otero Alcántara, destacado en 2021 entre las 100 personalidades más influyentes de la revista Time, ya llevaba tiempo en la mira del régimen por su trabajo de denuncia como artista y sus constantes desafíos al Gobierno. Entre sus charlas en directo a través de redes sociales, su lucha contra el Decreto 349 —un mecanismo de censura del Gobierno para regular la creación artística en el país— o sus huelgas de hambre, se había vuelto un sujeto temible por el castrismo. En una ocasión fue acusado por el delito de “ultraje a los símbolos de la patria”, tras utilizar la bandera cubana en el performance Drapeau, para el cual llevó consigo el emblema las 24 horas del día durante todo un mes en 2019. La fiscalía también lo acusó de “desorden público” y “desacato” por, anteriormente, reunirse con el cantante de rap Maykel Osorbo y otras personas durante una protesta el 4 de abril de 2021, cantar el tema Patria y Vida en público y corear letras “ofensivas” contra el presidente Miguel Díaz-Canel y otros funcionarios gubernamentales.Pero Otero Alcántara, líder del Movimiento San Isidro —que acaparó la atención internacional luego de la huelga de hambre que protagonizaron varios artistas, intelectuales y ciudadanos como respuesta a la represión política— estuvo en libertad por última vez el 11 de julio de 2021, la fecha que conmemora las mayores protestas antisistema que hayan tenido lugar en la isla desde la Revolución en el poder. Cuando salía ese día de su casa en la calle Damas 955, también sede del Movimiento, fue interceptado por las autoridades cubanas antes de que pudiera llegar a la manifestación que arrastraba consignas de “Libertad” hasta las alturas del Capitolio habanero. Luego el Gobierno convirtió en presos políticos a más de 1500 ciudadanos que se tiraron a las calles ese día en todo el país, muchos de los cuales terminaron pagando hasta 20 años de privación de libertad. En ocasiones anteriores, las autoridades cubanas ofrecieron a Otero Alcántara la posibilidad de que dejara Cuba por tiempo indefinido a cambio de su excarcelación, pero el artista rechazó la oferta. No obstante, una entrevista de hace dos años con El País desde prisión, el artista ya había valorado la idea de una salida al exilio. “Yo nunca pensé irme, pero el régimen plantea que no hay opción de caminar por las calles de Cuba por el peligro que me han hecho creer que soy, o que la gente cree que yo soy”, dijo. “Me di cuenta de que el arte que yo hago es un peligro para ellos, y bueno, la otra opción es el exilio o seguir fajados. Como mismo me construyeron estos cinco años de la nada, de la falsedad, pueden construir otros cinco o diez años y relativamente no pasaría nada. Entonces elegí el exilio. Pero en caso de que sigan pasando estos otros dos años, o el tiempo que ellos decidan, yo no me voy a ningún lado, porque yo no quiero irme de Cuba. Ese es el gran problema, o mártir o fuera de Cuba. No encuentro otra salida”.Para abril de este año, en medio de las tensiones crecientes entre Estados Unidos y Cuba, los casos del artista y el de Osorbo —condenado a ocho años de privación de libertad— salieron a relucir en un encuentro que tuvo lugar en La Habana con la primera delegación estadounidense que llegaba al país para sentarse con los cubanos a negociar desde la era Obama. Ninguno de los dos fue liberado en las excarcelaciones que tuvieron lugar en meses anteriores, con mediación del Vaticano. Durante todo este tiempo en prisión, Otero Alcántara no dejó de hacer arte desde su celda. Fue eso lo que, según dice, lo puso a salvo del encierro. “Creo que gracias al arte, a la pintura, al dibujo, es que he podido sobrevivir estos tres años”, dijo en 2024 a este medio. “Sigo dibujando, pintando, haciendo cosas. Proyectos tengo muchos, de cosas que me remontan a la infancia, traumas de la infancia, el sexo en la infancia, el maltrato de los profesores. En tres años tengo mucho, probablemente cada semana se me ocurre una idea. De lo contrario, en este encierro yo fuera como un gorrión, y me hubiera metido contra las rejas hace rato”.
El preso político cubano Luis Manuel Otero Alcántara sale de la cárcel
El artista está alojado en una dependencia del Gobierno a la espera de su liberación definitiva











