El cantante Robbie Williams ilustrado para ICON por Miguel Vides.Miguel VidesPara la Generación Z, Robbie Williams (Stoke-on-Trent, Inglaterra, 50 años) será siempre el hombre que se arranca la piel y los músculos en el controvertido vídeo de Rock DJ, un tema que llegó tres años después de que lanzara Angels, el single que consolidó su carrera en solitario. Para los mileniales, Williams va a ser siempre el miembro de Take That que dejó una de las boy bands más populares de la historia en su mejor momento. Él asegura que le “invitaron” a irse. En cualquier caso, su energía rock and roll y su adicción a las drogas y a la bebida no combinaban bien con una banda que triunfaba con canciones melosas, miradas tiernas y coreografías destinadas a desatar suspiros. “Éxtasis, cocaína, alcohol. Me bebía una botella de vodka la noche antes de los ensayos”, explica en la docuserie de Netflix Robbie Williams, donde confiesa que comenzó a salir con Geri Halliwell, la pelirroja de las Spice Girls, cuando estuvo en Alcohólicos Anónimos. “Me dijeron que no saliera con nadie el primer año, y con razón. Si no podía cuidar ni de un cactus, imagínate de una persona”, dice en el documental, que fue número 1 de Netflix en 22 países diferentes y obtuvo 5,5 millones de visitas tan solo un mes después de su estreno. Inmerso en la gira Britpop Live 2026, actuará el 10 de julio en el festival Bilbao BBK Live. ¿Tiene alguna sorpresa preparada? “La sorpresa es que sigo apareciendo y emitiendo luz. Soy una frecuencia y a algunas personas les gusta sintonizar con ella. La sorpresa es que siga existiendo en esa frecuencia”, asegura.“Soy Robbie Williams, una de las mayores estrellas del pop del mundo”, dice al comienzo del trailer de su película biográfica, Better man. Del mismo modo que el músico y diseñador Pharrell cambió las normas del género al narrar su historia con legos en Piece by Piece (2024), Williams es retratado por un mono generado por ordenador. “Soy una persona poco común a la que le gustan las cosas poco comunes. Cuando el director, Michael Gracey, me contó la idea, antes de que terminara la frase ya le había dicho que sí”, explica.¿Exagera al decir que es uno de los grandes del pop? Las cifras respaldan sus palabras. Ha vendido más de 80 millones de álbumes en todo el mundo y tiene 18 premios Brit. Pero la fama y el éxito trajeron consigo las sombras. A los 20 años vivió su primer capítulo depresivo y tras más de una década sin síntomas, a comienzos de 2025 reconoció haber comenzado el año con una recaída. “No me pasaba desde hace muchísimo tiempo. Estaba triste, estaba ansioso, estaba deprimido”, confesó a The Mirror. No es de extrañar que sus canciones, excepto “las tontas bailables”, versen sobre una incesante lucha mental que ahora queda reflejada también en su pintura. Hace dos años, presentó su exposición de arte en solitario, Confessions of a Crowded Mind, en Moco Museum Barcelona tras su debut en Amsterdam. “Confío en que anime a la gente a aceptarse a sí misma y a expresar su verdad”, asegura sobre sus obras. Williams es música, arte y… fútbol. El año pasado, el británico estrenó junto a Laura Pausini Desire, el nuevo himno oficial de la FIFA. “Quería crear algo que capturara la pasión, los nervios, el orgullo y la majestuosidad de esa sensación justo antes del pitido inicial. El fútbol y la música siempre han significado muchísimo para mí, y unirlos en un escenario me pone la piel de gallina”, dijo. Y si en algo es experto es en poner la piel de gallina a sus millones de fans con sus canciones.“Te comportas como te has criado. A veces, si esos comportamientos son tóxicos, aprendes que lo son y haces justo lo contrario. Por ahora todo va bien. Mis hijos son amables, compasivos, sensibles y cariñosos”¿Sabe que pasé parte de mi adolescencia durmiendo con usted? Aunque mi preferido de Take That era Howard Donald, mi madre se equivocó y me compró una almohada con su cara. Era el universo haciendo de las suyas, diciendo: ‘Es este, cariño: ¡deberías estar enamorada de este!”. Le gusta versionar Living La Vida Loca, de Ricky Martin. ¿Por qué no le da un giro a su carrera y se convierte en un Williams latinero que hace twerking? No sé si haría twerking, pero sí haría música latina. Tengo un temazo en mi ordenador que se llama Te Quiero, pero hubo algún problema de derechos de autor porque se parece a otra canción. Si logro publicarlo moveré mucho las caderas sobre el escenario, aunque no creo que haga twerking. Tengo los isquiotibiales demasiado tensos para hacerlo.Lanzar un álbum llamado Britpop cuando ese género musical parece cosa del pasado es valiente. ¿Fue una decisión consciente, una broma o una arranque de nostalgia? Hay dos razones. La primera es muy simple: soy británico y hago pop. Y la otra es que hago muchas cosas que son una especie de troleo silencioso. ¡Yo no formé parte del movimiento britpop! De hecho, fui excluido. Esta una forma de molestar a las personas adecuadas. Y, viendo los comentarios, lo he conseguido.Siempre parece tener la necesidad de explicarse. ¿Siente que no le comprenden? Justo hace poco leí una cita de Marco Aurelio sobre el estoicismo y la libertad que obtienes cuando dejas de sentir la necesidad de explicarte. Pero si yo tuviera esa libertad, no tendría carrera. Explicarme a mí mismo forma parte de mi condición. Siento que soy un periodista con un único tema: yo mismo. “Hago muchas cosas que son una especie de troleo silencioso. ¡Yo no formé parte del movimiento britpop! De hecho, fui excluido. Esta una forma de molestar a las personas adecuadas. Y, viendo los comentarios, lo he conseguido"Es el artista con más álbumes número uno en Reino Unido, pero quiere más. ¿La ambición nunca se termina? He experimentado lo que se siente al no tener propósito. Hubo momentos en mi carrera en los que decidí que ya no quería hacer esto. Y no es bueno: es una especie de muerte. Me encanta tener una misión, mantener a mi familia y cuidarme a mí mismo. Estoy increíblemente agradecido de poder ser creativo y decirle a la gente: “He hecho esto y esta es la razón por la que lo he hecho. Y me gustaría que lo disfruten”. Todo gira en torno al propósito.¿Cuál es ese propósito? Lo principal es mantener a mi familia, asegurarme de que tengan estabilidad económica y que los hijos de mis hijos también la tengan. Creo que la única seguridad que puedes ofrecer como padre es la protección y enseñarles a comportarse. Lamentablemente, hoy parece que lo único que realmente protege a la gente es el dinero. Luego está el narcisismo: las necesidades, los deseos, la atención, que me digan que soy un chico bueno e inteligente…Miley Cyrus dijo que no quería ir de gira porque podría afectar a su sobriedad. ¿Le es difícil a usted? No he bebido en 25 años. Esa parte no me resulta difícil. Lo complicado es lidiar con la vida tal y como es. Pero ahora confío en mí mismo. No creo que porque un día tenga ansiedad salga a por cocaína y recaiga. Simplemente, me sentaré y conviviré con ello. Me conozco y confío más en mí que antes.¿Qué habría hecho diferente de su época en Take That? Probablemente no habría empezado a beber ni habría consumido drogas. Pero soy quien soy precisamente porque hice esas cosas. De tener una máquina del tiempo, no sé si cambiaría algo. Pero no me habría dejado afectar tanto por adultos con problemas mentales.En esa época era complicado que se respetara a quien venía de una boy band. ¿Diría que ha andado para que gente como Harry Styles haya podido correr? No creo haber cambiado nada para nadie. Quizá las personas que vengan después vean cómo hice las cosas y tomen algo de mí, igual que yo tomé cosas de quienes vinieron antes. Lo que es interesante es cómo ha cambiado el concepto de lo que es cool. A mí me decían que daba vergüenza, que no debería existir. Recuerdo una época en la que la idea de que Robbie Williams actuara en Glastonbury parecía una atrocidad. Ahora parece que Harry tiene permiso para ser cool. No puedo evitar pensar: ‘¿Cómo es posible que tenga vía libre?’. Nos pueden criticar por estar en el escenario diciendo: “Soy un poco gay, pero sin chupar pollas”. ¡Supongo que soy un poco gay! Ustedes se tienen que adaptar a mí porque yo no voy a adaptarme a ustedes. En muchas familias del norte de Inglaterra existe dificultad para hablar de emociones. Como padre, ¿qué hace en casa para cambiar ese miedo a verbalizar sentimientos? Te comportas como te has criado. A veces, si esos comportamientos son tóxicos, aprendes que lo son y haces justo lo contrario. Por ahora todo va bien. Mis hijos son amables, compasivos, sensibles y cariñosos.Dijo que los años noventa no eran una mala época para estar pasando por un mal momento. ¿Cómo cree que le habría afectado vivir lo que vivió en la era de las redes sociales? Me lo pregunto a veces. Tenía libertad para salir y hacer lo que quisiera porque no existían los móviles ni las redes sociales, pero abusé de esa libertad. Por un lado, habría sido una pesadilla por razones diferentes pero, por otro, quizá no me habría expuesto tanto consumiendo tantas sustancias delante de todo el mundo.Bad Bunny sube a famosos a La Casita. ¿A quién subiría usted? Michael Bublé, Hugh Jackman, Ryan Reynolds, Gary Barlow, Donald MacLeod... Me encantaría invitar a Jason Orange [de Take That] pero no conseguimos encontrarlo…¿No? Lo que oyes.Para terminar, ¿cuándo va a dejar de entretenernos? Ha de ser agotador estar entreteniendo constantemente. No lo sé. Es una relación simbiótica. Os quiero y os necesito. Algunas personas disfrutan de lo que necesito y algunas parecen necesitar lo que yo tengo para ofrecer. Dudo que eso termine alguna vez. Solo espero estar lo suficientemente sano para seguir haciéndolo. Le diré a Howard que he hablado con usted.Si invita a Howard a La Casita, ¿puedo ir? Lo voy a intentar.
Robbie Williams: “Soy quien soy porque bebí y me drogué. De tener una máquina del tiempo, no sé si lo cambiaría”
Una de las mayores estrellas del pop salidas de Inglaterra actúa el viernes en el Festival Bilbao BBK Live. Hablamos con él de su nuevo disco, ‘Britpop’, y de su tema favorito: él mismo






