Hay futbolistas que parecen destinados a aparecer cuando el partido se rompe. Cuando el reloj aprieta, las piernas pesan y la angustia amenaza con quedarse para siempre. Enzo Fernández pertenece a esa especie. Lo demostró en Qatar 2022 con aquel gol frente a México que cambió el rumbo de la selección argentina campeona del mundo. Y volvió a hacerlo cuatro años después, en el Mundial 2026, con un derechazo en el minuto 92 que desató la locura: Argentina derrotó 3-2 a Egipto, remontó un partido que parecía imposible y se clasificó a los cuartos de final.