Antonio Ariño Villarrolla (Allepuz, 1953) lleva décadas estudiando la desigualdad en muchos ámbitos de las estructuras sociales. Con una carrera ligada a la Universitat de València, este sociólogo nacido en una familia humilde de un pequeño municipio de Teruel investigó durante años cómo han cambiado los alumnos y las barreras de acceso a la universidad pública. El 29 de octubre de 2024 vivió como otros miles de vecinos de las comarcas valencianas la catástrofe de la dana.
Vecino de Massanassa, Ariño estuvo la tarde de las inundaciones ayudando en las tareas de rescate de personas atrapadas. Días después en la recuperación. Y en la actualidad y hasta que tenga fuerzas, investiga junto a otros sociólogos el impacto del desastre en la sociedad afectada. En 2026, en Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) le ha otorgado el Premio Nacional de Sociología y Ciencia Política.
El premio es un reconocimiento a toda una trayectoria académica e investigadora. Qué significa para usted?
Es un premio a la trayectoria, pero también a una determinada manera de entender la sociología. El jurado valora la investigación, la docencia, la transferencia de conocimiento y la dedicación profesional. En mi caso, he combinado durante más de dos décadas la investigación y la docencia con la gestión universitaria, y siempre he intentado que estas facetas estuvieran conectadas. Siempre he pensado que la sociología tenía que servir para comprender mejor la realidad y también para mejorar las políticas públicas.






