Es el título de una obra del dramaturgo italiano Hugo Betti, que entre sus múltiples facetas tenía la de ser juez. La historia se desarrolla en un clima opresivo dentro de las altas esferas del sistema judicial. Un grave escándalo de corrupción ha provocado la ira de la población y exige respuestas. Sin embargo, la investigación toma un giro oscuro y kafkiano: los propios jueces y magistrados comienzan a ser investigados y sospechan los unos de los otros en una red de recelos. Betti, aprovechando su propia experiencia como magistrado, utiliza la trama para explorar los límites del sistema judicial
Un empresario conocido por sus turbios negocios aparece asesinado en el Palacio de Justicia. Las sospechas recaen sobre algunos de los propios jueces que forman la Corte. Pero lo que realmente pretende la obra es dibujar la personalidad de los jueces y sus impúdicas -así las define- maniobras para evitar que se conozca la verdad. Llega a una conclusión: “Cuando la política entra en el Palacio de Justicia, la justicia salta despavorida por la ventana”.








