El presidente del Gobierno llegar� a 2027 en condiciones adversas pero no insalvables para revalidar la investidura. La legislatura que comenz� en 2023 se ha desarrollado bajo la m�xima fundacional de su mandato: �Vamos a gobernar con determinaci�n (...) con o sin el apoyo del legislativo�. El que se haya llevado a t�rmino casi en su literalidad supone una mutaci�n de facto de una democracia parlamentaria hacia otra de tipo presidencialista sin que nadie lo haya votado. Espa�a es hoy un pa�s que se gestiona por decreto, en minor�a y sin presupuestos. Es decir, desde el Ejecutivo y con una participaci�n decorativa de las C�maras que representan la soberan�a nacional. La voluntad f�rrea de Pedro S�nchez es fuente de poder suficiente.La corrosi�n institucional de este desaf�o ha incorporado un tipo de corrupci�n espec�fica. Se deriva de declarar la guerra a la parte de la Administraci�n fuera de control. Desactivado el legislativo, al pilar judicial del Estado se le identifica en el marco discursivo del Gobierno como enemigo de la Democracia. S�lo se salvan quienes participan de forma activa en el boicot a la alternancia, revestido en lenguaje oficial como �lucha contra la ultraderecha�. Ah� est� el caso del ex fiscal general del Estado �lvaro Garc�a Ortiz, cuya condena se origina en el uso de la Agencia Tributaria o la propia Fiscal�a para atacar a una rival. Con todo, el ejemplo m�s palmario es el llamado caso Fontanera, un entramado nacido del psicodrama victimista del presidente durante su encierro en abril de 2024 y que se ha revelado como una cloaca de acoso y derribo a cualquier funcionario p�blico que investigue al presidente. As� las cosas, S�nchez cuenta con tres balas para apurar sus opciones:LA ECONOM�A. Los vientos de cola son intensos. Los �ltimos datos de empleo est�n despejando los nubarrones que se formaron con la guerra en Oriente Pr�ximo. El Gobierno ha elevado con raz�n la previsi�n de crecimiento al 2,6%, lo que supone una desaceleraci�n m�nima respecto a a�os anteriores. Los servicios de estudio principales la revisar�n al alza en breve.Salvo por la vivienda y la inflaci�n, que no son poca cosa, S�nchez se beneficia de los buenos n�meros macro, mientras que las administraciones auton�micas apechugan con los problemas micro generados por la falta de coordinaci�n y reformas de calado, y del impacto sobre los servicios p�blicos del incremento de poblaci�n. La disociaci�n ideol�gica entre la marcha de la econom�a en general y la personal est� matiz�ndose. Los votantes del PP que creen que la situaci�n es mala o muy mala han ca�do diez puntos desde 2023. La faltriquera de Hacienda est� repleta tras encadenar a�os de recaudaci�n r�cord.EL MURO. Despu�s del ciclo auton�mico, el tablero electoral ha quedado oficialmente dividido en dos bloques separados por un muro que el presidente estableci� en su discurso de investidura. Una profec�a autocumplida. Las elecciones de 2027 ser�n binarias s� o s�. El presidente ha barrido el centro. Aunque el espacio electoral del PP est� asumiendo sin traumas los pactos con Vox, queda por ventilarse el poder movilizador de las propuestas radicales de Santiago Abascal y su efecto magn�tico para Alberto N��ez Feij�o, que apunta maneras en materia de familia e inmigraci�n.El marco de esta derivada se ve reforzado por la eficaz posici�n internacional del propio S�nchez como antagonista de Donald Trump. Nunca ha tenido el presidente una valoraci�n tan alta (4,81) y jam�s ha abierto tanta brecha con Feij�o como en abril de 2026, justo despu�s del ataque a Ir�n y su negativa a ceder las bases espa�olas para la operaci�n militar. Siguiendo los pasos del canadiense Mark Carney, cada enfrentamiento con el l�der MAGA supone un impulso a sus posibilidades.LA JUSTICIA. Para hacer frente a la corrupci�n, el presidente del Ejecutivo no necesita asaltar el Poder Judicial. Le basta con destrozar su imagen. Es ah� donde desarrolla con mayor determinaci�n su blindaje. El Gobierno ha establecido una doble coraza con la que trata de minimizar el impacto reputacional de las pesquisas judiciales y, a su vez, azuzar a su militancia. El escudo m�s endeble se construye a base de reinterpretar casi a diario la Ley de Enjuiciamiento Criminal y la jurisprudencia del Supremo sobre las investigaciones penales.Las evidencias no existen si afectan al Gobierno. Todo lo que no sea la detenci�n in fraganti del sospechoso en la comisi�n del delito (y a�n as� habr�a que verlo) no es una prueba de nada, sino s�lo un indicio que, debidamente desbravado en los medios oficiales, decae en sospecha infundada o directamente a maniobra golpista de alg�n juez fascista. La responsabilidad pol�tica queda diluida en la ch�chara tertulianojudicial.El segundo blindaje consiste en volcar la atenci�n en alguna arista del proceso para orillar el fondo del caso de corrupci�n. En el juicio de �balos, se pone el foco en la celeridad de la condena y se oculta que �sta s�lo fue posible porque lo juzg� el Supremo gracias a que S�nchez lo rescat� como diputado. Se compara de forma falaz lo abultado de la suma de las penas de prisi�n con la de los asesinatos etarras, cuando �stos reciben condenas de miles de a�os. Y, por cierto, se les excarcela a cuenta de los pactos con Bildu.La investigaci�n contra Zapatero se vende como una supuesta venganza de Donald Trump contra S�nchez por la aportaci�n de una grabaci�n desde Estados Unidos y se ignoran las contribuciones de las fiscal�as suizas y francesas o el uso palmario por parte del ex presidente de empresas pantalla para cobrar comisiones. Se llenan tertulias con los desbarres del juez Peinado soslayando que la mayor�a de sus decisiones est�n refrendadas por la Audiencia. Las relaciones escandalosas de la jefa de la Guardia Civil o de la Fiscal�a con una trama que persigue a sus subordinados se caricaturizan de forma infantil: �S�lo se tomaban dos caf�s�. El objetivo es atacar a los investigadores a la vez que se victimiza a los sospechosos.La transmisi�n de esta estrategia a trav�s del ecosistema de medios en los que TVE juega el papel central resulta efectiva. Por grotesco que parezca, decenas de periodistas afectos al Gobierno claman estos d�as contra las �filtraciones� como si el mism�simo trabajo de los periodistas no fuese otro que el que sus fuentes les filtren exclusivas.Las encuestas del CIS, el El Pa�s y en La Vanguardia que apuntan a la p�rdida de confianza de los ciudadanos en la Justicia han sido exhibidos por el Gobierno con golpes en el pecho como el despertar de la ciudadan�a, en lugar como lo que son: el resultado de una estrategia dise�ada para alterar la percepci�n de la imagen de los jueces.�S�NCHEZ 2031? Con todas estas cartas sobre la mesa, el bloque de la derecha lleva una ventaja de entre diez y doce puntos. Aunque S�nchez haya demostrado ser ultracompetitivo en campa�a y los errores no forzados de Feij�o sean tradici�n, la pr�ctica desaparici�n de la izquierda no nacionalista en favor del PSOE no suma lo suficiente. Eso es tan cierto como que toda la ret�rica de laboratorio del Gobierno resulta ineficaz ante la contundencia de algunos aspectos indelebles de la realidad. No hay truco de ilusionismo que difumine el brillo obsceno de las joyas de un collar de esmeraldas de Zambia.
Las tres balas de S�nchez para revalidar investidura en 2027
El presidente del Gobierno llegar� a 2027 en condiciones adversas pero no insalvables para revalidar la investidura. La legislatura que comenz� en 2023 se ha desarrollado bajo la...






