NoticiaAdemás, los denunciantes aseguran que las solicitudes para revertir las afecciones habrían permanecido durante meses sin respuestas definitivas.Uno de los aspectos que más se repite en las denuncias está relacionado con presuntas decisiones administrativas que habrían modificado las condiciones de trabajo de algunos profesores. Foto: Google Maps07.07.2026 19:01 Actualizado: 07.07.2026 19:01
La renuncia del profesor Francisco Eversley Torres, quien se desempeñaba como docente del programa de Historia de la Universidad del Atlántico, ha puesto sobre la mesa una serie de denuncias que apuntan a un presunto ambiente de acoso laboral al interior de la Facultad de Ciencias Humanas y que ahora comienzan a ser respaldadas por relatos similares de otros docentes y extrabajadores de esa unidad académica. LEA TAMBIÉN A través de una declaración pública, Eversley Torres aseguró que su decisión de apartarse de la institución estuvo relacionada con actuaciones que, según denuncia, habrían sido ejercidas en su contra desde la Decanatura de la Facultad, así como por la ausencia de respuestas institucionales eficaces frente a las situaciones que venía reportando.Sin embargo, la controversia dejó de ser un asunto individual cuando, tras hacerse pública su salida, comenzaron a conocerse nuevos testimonios y documentos que describen presuntas situaciones semejantes.La información recopilada por organizaciones y personas que han acompañado las denuncias incluye comunicaciones institucionales, quejas ante distintas dependencias universitarias, cronologías de hechos y expedientes que, según los denunciantes, evidenciarían coincidencias en las experiencias relatadas por varios trabajadores.Aunque corresponde a las autoridades competentes determinar si existieron o no conductas constitutivas de acoso laboral o discriminación, quienes han expuesto los casos sostienen que los hechos no responderían a conflictos aislados, sino a una serie de actuaciones que habrían afectado a diferentes docentes durante los últimos años.Señalamientos sobre cambios laborales y exclusión de funcionesUno de los aspectos que más se repite en las denuncias conocidas hasta el momento está relacionado con presuntas decisiones administrativas que habrían modificado las condiciones de trabajo de algunos profesores.Aspecto de la sede norte de la Universidad del Atlántico. Foto:Prensa Universidad del AtlánticoSegún la documentación divulgada por los denunciantes, varios docentes habrían experimentado una reducción progresiva de responsabilidades académicas, exclusión de espacios relacionados con sus funciones, limitaciones en procesos internos y cambios en sus condiciones de vinculación laboral.Dentro de los casos expuestos se menciona la situación de al menos cinco profesores cuya modalidad de contratación habría pasado de Tiempo Completo Ocasional (TCO) a Medio Tiempo Ocasional (MTO).De acuerdo con la versión de los denunciantes, dichas modificaciones no habrían contado con el aval del Consejo de Facultad, situación que, aseguran, debería ser revisada por las instancias correspondientes para establecer si los procedimientos fueron ajustados a la normatividad universitaria.En el caso de Francisco Eversley Torres, el docente sostiene que fue excluido de reuniones relacionadas con actividades que hacían parte de sus responsabilidades académicas y que paulatinamente habría sido apartado de funciones que desempeñaba dentro de la Facultad.Según su relato, estas circunstancias terminaron impactando de manera significativa su bienestar emocional y motivaron la presentación de denuncias ante las instancias internas de la institución.Otros docentes respaldan denuncias similaresTras la divulgación del caso de Eversley Torres, otras voces comenzaron a manifestarse públicamente.Ciudadela de la Universidad del Atlántico. Foto:Cortesía oficina de prensa de la Universidad del AtlánticoEntre ellas figura la profesora Darling Esther Ayala Freites, quien denunció presuntos episodios de persecución laboral, hipervigilancia, restricciones en el ejercicio de sus funciones y un deterioro de sus condiciones contractuales.La docente también aseguró que las situaciones vividas habrían tenido consecuencias en su salud mental. Su denuncia incorpora la posibilidad de que algunas actuaciones estuvieran relacionadas con su orientación sexual.Desde entonces, el señalamiento ha generado inquietud debido a que la orientación sexual constituye una categoría especialmente protegida por la Constitución y la jurisprudencia colombiana.En ese contexto, los denunciantes sostienen que la Universidad del Atlántico tendría el deber de garantizar que todas las decisiones administrativas adoptadas frente a sus trabajadores respondan exclusivamente a criterios objetivos y verificables.Cuestionamientos a la respuesta institucionalOtro de los puntos que concentran la atención de quienes siguen el caso tiene que ver con la reacción institucional frente a las denuncias.Panorámica de la Universidad del Atlántico. Foto:Archivo EL TIEMPOLos documentos conocidos señalan que varios docentes acudieron a dependencias como el Comité de Convivencia Laboral, la Oficina de Control Disciplinario y áreas encargadas de Seguridad y Salud en el Trabajo para reportar las situaciones que consideraban irregulares.No obstante, los denunciantes aseguran que algunas solicitudes habrían permanecido durante meses sin respuestas definitivas y que las medidas implementadas no lograron evitar que continuaran las afectaciones reportadas. LEA TAMBIÉN Mientras las investigaciones continúan y las autoridades competentes determinan si existieron o no conductas irregulares, las denuncias ya han abierto un debate al interior de la Universidad del Atlántico sobre lo sucedido.También te podría interesar:#ElTiempo #NoticiasColombia #ÚltimaHora Foto:EL TIEMPO Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.











