A finales del siglo XX, el cóndor de California parecía condenado a desaparecer. El ave más grande de América del Norte sufrió durante décadas el impacto de la expansión urbana, la pérdida de hábitat, la caza furtiva y el envenenamiento por plomo. En 1987, la población silvestre había caído a apenas 27 ejemplares y las autoridades de Estados Unidos tomaron una decisión inédita: capturar a todas las aves que aún vivían en libertad para evitar su extinción.La medida marcó el inicio de uno de los programas de conservación más ambiciosos del país. Gracias a esa intervención, hoy cientos de cóndores vuelven a sobrevolar el oeste estadounidense. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences concluye que la recuperación de la especie todavía enfrenta importantes desafíos.Según informó The Times of India, los investigadores reconstruyeron la evolución de la población entre 1982 y 2010 y comprobaron que el principal problema continuó incluso después de la reintroducción de las aves en su hábitat natural: el envenenamiento por plomo.El análisis mostró que cerca del 20% de los cóndores en libertad dentro de California necesitó tratamiento de quelación cada año para eliminar el metal pesado del organismo. Además, el 48% de las aves liberadas o nacidas en estado silvestre entre 1997 y 2010 presentó niveles de plomo en sangre lo suficientemente altos como para requerir atención médica.El estudio identificó la principal causa de esa contaminación. Los cóndores son aves carroñeras que se alimentan de animales muertos. Al consumir esos restos, también ingieren pequeños fragmentos de munición de plomo que permanecen en los cuerpos de animales abatidos por cazadores. Debido a las características de su sistema digestivo, el metal se disuelve con rapidez, pasa al torrente sanguíneo y provoca daños físicos y neurológicos.Los científicos sostienen que la reproducción en cautiverio y la liberación de nuevos ejemplares no bastan para garantizar la supervivencia de la especie si persiste esa fuente de contaminación. Por ese motivo, la investigación destacó la necesidad de avanzar con regulaciones sobre el uso de municiones de plomo.Nuevas políticas de conservaciónEn 2019, California prohibió el uso de munición de plomo para la caza en todo el estado, una decisión respaldada por los resultados de los estudios sobre el declive del cóndor, según informó The Times of India.Además, los programas de recuperación ampliaron el hábitat de la especie. Entre las iniciativas más importantes figura el proyecto de reintroducción impulsado por la tribu Yurok en 2022 dentro de los parques nacionales y estatales de Redwood. Esa zona ofrece un ambiente favorable y una fuente de alimento con menor exposición al plomo.Aunque los equipos de conservación todavía realizan controles médicos frecuentes y monitoreos constantes, el regreso de cientos de cóndores a los cielos del oeste representa una muestra de que una intervención científica sostenida puede cambiar el destino de una especie cuando se identifica la causa principal de su desaparición.
Sólo quedaban 27 ejemplares del cóndor de California: así logró Estados Unidos salvar de la extinción a esta emblemática ave
Una decisión extrema tomada en 1987 permitió recuperar la especie.










