Después de dimes y diretes, acusaciones de fraude y amenazas de cárcel, la transición en Colombia está en pausa: el presidente saliente, Gustavo Petro, y luego el entrante, Abelardo de la Espriella, confirmaron la suspensión del empalme entre ambas administraciones, luego de que ambos líderes entraran en conflicto.La situación, inédita en la historia colombiana, deja al país confundido: la coordinación de cada ministerio saliente con su homólogo entrante se detiene, de momento, y puede que hasta hayan “sillas vacías” en el palacio de Gobierno el 1 de agosto, el día en que oficialmente De la Espriella sea presidente de Colombia.Presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro JONNATHAN OYARZUN/ATON CHILE Sin antecedente en la historia del país, la decisión de suspender el proceso de empalme abre una grieta aún más profunda en la política colombiana. Al respecto, el mandatario entrante declaró: “Acabo de darle instrucciones al señor vicepresidente electo de la República para que suspenda de manera inmediata el proceso de empalme con el gobierno corrupto que termina su periodo, un gobierno que, con sus decisiones y su conducta, pretende destruir a Colombia. Mi deber es proteger los intereses de la Nación y garantizar una transición seria, transparente y al servicio de los colombianos, nunca legitimar el desastre ni el desconocimiento del orden constitucional”.Por su parte, en un inicio, el presidente Gustavo Petro habló de una “resistencia activa” contra el fascismo que a su parecer representaría De la Espriella. “Pasamos a la fase de resistencia activa. Si el gobierno entrante agrede los derechos logrados, el pueblo tiene el derecho de defenderlos en todo el país y en todas las calles”, declaró el líder colombiano. Pero más allá de las declaraciones altisonantes y las acusaciones, no se sabe si el proceso de empalme se reanudará. Ambas administraciones, de todos modos, tienen obligaciones en este proceso, que van más allá de las formalidades entre distintos grupos políticos.El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella. Foto: Europa Press/Contacto/Isabella Bobadilla - Archivo. Europa Press/Contacto/Isabella B El proceso de empalme entre gobiernos colombianos está regulado por la Ley 951 de 2005, que establece todos los procedimientos que se deben adelantar. Lo que no contempla es precisamente el escenario actual: que una de las partes decida suspender o negarse a participar en un empalme.Ambas partes, pase lo que pase, tienen obligaciones jurídicas: los que salen deben elaborar un informe y entregarlo, los que entran, recibirlo y estudiarlo. “Los servidores públicos del Estado y los particulares enunciados en el artículo 2 están obligados, en los términos de esta ley, a entregar al servidor público entrante un informe mediante acta de informe de gestión, los asuntos y recursos a su cargo, debiendo remitirse para hacerlo al reglamento y/o manual de normatividad y procedimiento que rija para la entidad, dependencia o departamento de que se trate”, enuncia la ley del país sudamericano.“Asimismo, el servidor público entrante está obligado a recibir el informe y acta respectiva y a revisar su contenido. La verificación física o revisión que se haga de los diferentes aspectos señalados en el acta de entrega y recepción se realizará dentro de los treinta (30) días hábiles siguientes a la firma del documento, para efectos de determinar la existencia o no de irregularidades”, dice el artículo 5 de la norma.Ahora, ambas partes deberán hacer esto en un acto formal: “Para llevar a cabo la entrega y recepción de los asuntos y recursos públicos estatales, los titulares salientes deberán llevar a cabo un acto formal, en el que se haga entrega del informe de la gestión realizada por los mismos y el acta administrativa, en la que en forma global conste el estado que guarda la administración, a los titulares entrantes”.No hay fecha específica, pero los medios colombianos esperan que en los próximos días se lleve a cabo una reunión entre Germán Ávila, ministro de Hacienda y cabeza del empalme de la administración Petro, y José Manuel Restrepo, vicepresidente electo y líder del empalme del entrante gobierno, para definir los pasos a seguir. El candidato a vicepresidente de la camapaña de Abelardo de la Espriella, José Manuel Restrepo. Foto: archivo Bloomberg La relación entre ambas administraciones, ya tensas por tratarse de signos políticos contrarios, cayeron a este punto muerto luego de que Carlos Alonso Lucio, ideólogo y miembros del equipo de transición de De la Espriella, asegurara a la revista Cambio que llevaría a Petro a la justicia. Esto, cuando habló de los alcances de decretos anticorrupción potenciales que tenía listos para cuando entraran en el poder.Dos días después de la entrevista, después de intercambios que fueron subiendo de tono, Petro terminó diciendo que no reconocía a De la Espriella como sucesor, acusándolo de robarse la elección. “El presidente de Colombia no reconoce la legitimidad del gobierno entrante. Abelardo no ganó las elecciones”, escribió Petro, agitando una narrativa de fraude.De ahí, De la Espriella y luego Gustavo Petro informaron que el empalme estaría suspendido. Sobre el acto de entrega del poder, Petro señaló:“Se colocarán sillas vacías en espera de que quienes se robaron las elecciones lleguen a entender qué es gobernar. El empalme es ante el pueblo, es una entrega pública del gobierno que termina el seis de agosto a las 12 de la noche, porque ese fue el mandato del pueblo y obedezco al pueblo, a nadie más”.La administración de Petro ya demandó a Lucio por injurias, por un lado, pero también bajó el tono, señalando: “Reconozco al pueblo real que votó por Abelardo y lo respeto”.