Noticia Exclusivo suscriptores Sector pide mayor vigilada para evitar prácticas de competencia desleal, afectaciones laborales y riesgos ambientales, entre otros impactos negativos.Cerámicas Foto: Carlos Arturo García M.PERIODISTA ECONÓMICO07.07.2026 14:17 Actualizado: 07.07.2026 14:19

La instalación de nuevas plantas industriales con capital chino en Colombia encendió las alarmas de los fabricantes nacionales de cerámica, que pidieron al Gobierno saliente y a la administración del presidente electo Abelardo de la Espriella revisar las condiciones bajo las cuales se están desarrollando estos proyectos, ante el riesgo de que el país termine replicando experiencias que, según el sector, ya afectaron a industrias manufactureras en Perú, México y Brasil.La advertencia no se limita al negocio de los pisos, enchapes o sanitarios. Los empresarios consideran que, si no existe una vigilancia adecuada sobre este tipo de inversiones, el modelo podría extenderse luego a otros sectores industriales como el acero, el vidrio, el yeso, el drywall y diferentes insumos para la construcción, con impactos sobre la producción nacional, el empleo formal y el cumplimiento de las normas ambientales y laborales. LEA TAMBIÉN Detrás de la advertencia hay una investigación desarrollada por Cerámicas San Lorenzo, que revisó experiencias recientes en Perú, México y Brasil. A partir de esos casos, el estudio concluye que Colombia debería examinar con mayor detenimiento las condiciones bajo las cuales comienzan a instalarse algunas empresas de capital chino, con el fin de evitar eventuales impactos negativos sobre varios sectores de la economía nacional."No estamos en contra de la inversión extranjera ni de la llegada de nuevas empresas. Lo que pedimos es que cualquier inversionista, venga de donde venga, compita bajo las mismas reglas que hoy cumplen los empresarios colombianos", le dijo a EL TIEMPO Pablo Barrera, presidente de la Junta Directiva de la Cámara Cerámica de la Andi, quien recalcó que esta industria ha realizado millonarias inversiones, precisamente, para elevar su competitividad y productividad.Según Barrera, el debate trasciende la competencia comercial. A su juicio, Colombia debe garantizar que quienes decidan instalar plantas de producción en el país respeten la legislación laboral, ambiental y tributaria, además de generar encadenamientos productivos locales y empleo formal.Pablo Barrera, presidente de la Junta Directiva de la Cámara Cerámica de la Andi. Foto:CoronaPrimer casoEl punto que concentra hoy la atención del sector es la construcción de un parque industrial en Ibagué (Tolima), donde, según la Cámara Cerámica, comenzaron a instalarse las compañías ACME Industrial y B6 El Arrayán S.A.Según el informe, el complejo tendría una extensión cercana a los 600.000 metros cuadrados y podría convertirse en una plataforma para la llegada de otras industrias manufactureras vinculadas a materiales para la construcción. Los empresarios sostienen que este tipo de proyectos deben ser objeto de seguimiento por parte de las autoridades para verificar el cumplimiento de las normas ambientales, laborales y de competencia económica.La inquietud del sector surge porque, según la investigación sectorial, experiencias similares en otros países comenzaron como proyectos de inversión extranjera directa y luego derivaron, según distintos expedientes oficiales citados en el estudio, en investigaciones por posibles irregularidades ambientales, laborales y comerciales. LEA TAMBIÉN Grandes brechasUno de los argumentos centrales del sector tiene que ver con la enorme diferencia de tamaño entre ambas industrias.Mientras la producción anual colombiana de cerámica oscila entre 60 y 75 millones de metros cuadrados, China fabrica alrededor de 8.500 millones de metros cuadrados cada año, es decir, entre 113 y 142 veces más que toda la capacidad instalada del país.La industria colombiana reúne más de 90 empresas formales y una cadena productiva que involucra desde la extracción de arcillas hasta la fabricación y comercialización de revestimientos y acabados."La discusión ya no es solo sobre productividad; también es una discusión sobre escala y sobre las condiciones bajo las cuales se compite", señaló Barrera, al insistir en que los fabricantes nacionales enfrentan estructuras productivas muy diferentes a las de las grandes compañías asiáticas.Producción anual local cerámica está entre 60 y 75 millones de m2, la de China en 8.500 millones. Foto:Carlos Arturo García M.Experiencia regionalBuena parte de la preocupación del gremio se sustenta en los casos documentados en Perú, México y Brasil.En Perú, el estudio cita investigaciones e inspecciones laborales adelantadas por las autoridades sobre empresas vinculadas al sector cerámico, además de procesos relacionados con posibles incumplimientos laborales y ambientales.También menciona el caso de la planta Porcelatino, instalada en Chilca, y el de Tengda Cerámica, en Ica, donde —según el documento— autoridades y medios locales reportaron investigaciones relacionadas con permisos ambientales, uso del agua y condiciones laborales.En México, la investigación hace referencia a Time Ceramics, una fábrica ubicada en Hidalgo, donde trabajadores denunciaron reducciones salariales y condiciones laborales que posteriormente dieron lugar a actuaciones de distintas autoridades, además de investigaciones relacionadas con el uso del recurso hídrico. LEA TAMBIÉN El informe también recuerda el caso de Brasil, donde las autoridades laborales rescataron en 2024 a 163 trabajadores chinos que laboraban en la construcción de una planta de vehículos eléctricos de BYD, situación que después derivó en actuaciones del Ministerio de Trabajo brasileño.Aunque el estudio recopila esos antecedentes, la preocupación de los empresarios apunta a que esas experiencias sirvan como una señal de alerta para que las autoridades colombianas fortalezcan los mecanismos de inspección y vigilancia frente a la llegada de nuevas inversiones industriales.Impacto laboralPara la industria, uno de los principales riesgos consiste en que estas inversiones no generen los encadenamientos productivos que normalmente acompañan la llegada de una nueva fábrica.El informe sostiene que, en algunos casos documentados en América Latina, las compañías trasladaron no solo maquinaria y tecnología, sino también proveedores, personal técnico y parte de la mano de obra, reduciendo así la contratación local y la participación de empresas nacionales en la cadena de suministro.Fabian Angarita, gerente General Cerámica San Lorenzo. Foto:San LorenzoFabián Angarita, gerente de Cerámicas San Lorenzo, aseguró que el modelo observado en otros mercados "está sacrificando fuerza laboral y ecosistemas para sostener márgenes de competencia imposibles de igualar por empresas que cumplen la legislación laboral y ambiental", al tiempo que advirtió que, si no existen controles adecuados, las consecuencias podrían reflejarse en cierres de plantas y pérdida de empleos formales.La advertencia aparece, además, en un momento sensible para la industria cerámica colombiana. Según Barrera, el sector acaba de enfrentar una coyuntura compleja por cuenta de la reciente guerra de aranceles con Ecuador, uno de los mercados hacia los cuales Colombia exporta productos cerámicos elaborados localmente. Esa situación, dijo, mantuvo paralizadas temporalmente algunas ventas externas y evidenció la vulnerabilidad de una industria que no solo compite en el mercado interno, sino que también depende de reglas estables para sostener su presencia regional.Empresarios piden analizar el alcance de los acuerdos vigentes de Colombia con China. Foto:Carlos Arturo García M.Acuerdos con ChinaPor eso, más que solicitar restricciones a la inversión extranjera, la Cámara Cerámica insiste en que el país necesita fortalecer la vigilancia institucional para garantizar que cualquier empresa opere bajo las mismas condiciones que enfrentan los fabricantes nacionales.El gremio también pidió revisar los mecanismos de defensa comercial y analizar el alcance de los acuerdos vigentes con China, en un momento en que ese país busca ampliar su presencia industrial en América Latina."Lo que está en juego no es solo el futuro del sector cerámico. Si este modelo termina replicándose en otras actividades manufactureras, Colombia podría enfrentar un desafío mucho más amplio para su industria nacional", concluyó Barrera. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.