NoticiaLa historia de Dani Zúñiga, la niña que destaca por su alegría, sensibilidad y la profunda huella que ha dejado en su aula de quinto de primaria.Casa para la familia de una niña invidente en Cartagena: el secretario de educación de la ciudad, Alberto Martínez, anuncia la obra a la pequeña. Foto: Distrito de CartagenaPERIODISTA07.07.2026 13:26 Actualizado: 07.07.2026 13:26

Dani Zúñiga, una estudiante invidente de quinto de primaria, faltaba a clases cada vez que llovía porque su casa se inundaba. Tras conocerse su historia, la Secretaría de Educación de Cartagena y la empresa privada se unieron para levantarle una casa de material y darle empleo a su madre.Quienes conocen a Dani Zúñiga destacan su alegría, su sensibilidad y la profunda huella que ha dejado en el aula de quinto de primaria de la institución educativa Camilo Torres, ubicada en el populoso barrio El Pozón, en el suroriente de Cartagena. El carisma de la niña nueva de la clase, transformó por completo las dinámicas escolares: en lugar de forzar su adaptación individual por una invidencia que sufre desde pequeña, fueron sus propios compañeros de aula quienes decidieron acoplarse a ella. Hoy en día, todo el curso recibe clases del sistema braille para comunicarse y compartir en igualdad de condiciones con Dani Zúñiga. En palabras del secretario de Educación Distrital, Alberto Martínez, este "es el camino adecuado para la inclusión".Sin embargo, detrás de esta inspiradora cotidianidad escolar se escondía una cruda realidad que amenazaba su permanencia en las aulas. Cada vez que la ciudad era azotada por un aguacero, Dani desaparecía de los registros de asistencia. LEA TAMBIÉN El drama detrás del ausentismo escolarCasa para la familia de una niña invidente en Cartagena. Foto:Distrito de CartagenaNancy Romero, docente de Dani, comenzó a notar las reiteradas e injustificadas faltas de la menor y decidió investigar a fondo la situación.La respuesta no estaba en la distancia del trayecto ni en el estado de las polvorientas calles de El Pozón, sino en el interior de su propio hogar, donde habita junto a su madre y tres hermanos.La familia sobrevivía en una estructura improvisada con tablas y láminas de zinc, desprovista de pisos firmes —únicamente tierra— y con un techo deteriorado.“Cuando un aguacero cae, se filtra por múltiples puntos. La casa se inunda y Dani termina enfermándose. Llueve más adentro que afuera”, relató con preocupación la profesora Romero.El caso de Dani visibiliza una problemática estructural en el sistema educativo local. De acuerdo con registros sectoriales, las enfermedades ocasionales derivadas de las malas condiciones habitacionales y del entorno pueden disparar el ausentismo en las aulas hasta en un 20 por ciento. LEA TAMBIÉN Una alianza multisectorial por una vivienda dignaCasa para la familia de una niña invidente en Cartagena Foto:Distrito de CartagenaMovilizada por el drama de su alumna, la docente Romero escaló la historia ante la Secretaría de Educación de Cartagena.Tras una visita técnica de verificación en la que se constataron las condiciones de extrema vulnerabilidad, la cartera educativa inició una agresiva gestión de responsabilidad social con el sector privado y organizaciones aliadas.La convocatoria sumó de inmediato los esfuerzos de empresas e instituciones como Eternit, Ultracem, Nutricar, la Fundación Ancla y el Ejército de Colombia. Juntos estructuraron un proyecto integral que transformará radicalmente el futuro de la familia Zúñiga: la construcción desde cero de una vivienda digna de material en el mismo lote donde hoy se levanta la frágil armazón de madera.En una emotiva visita, el secretario de educación de Cartagena, Alberto Martínez, notificó formalmente a Dani y a sus allegados sobre el inicio del proyecto. Con planos en mano, el funcionario les detalló que la nueva casa contará con paredes de concreto y estará dotada con todo el mobiliario básico necesario para garantizar su comodidad. LEA TAMBIÉN Estabilidad económica y un futuro sin barreras climáticasCasa para una familia en Cartagena Foto:Distrito de CartagenaPara viabilizar las obras civiles, que tendrán una duración estimada de tres meses, el Distrito y sus aliados gestionaron el traslado temporal de Dani y su familia a una vivienda en arriendo, cuyo costo estará completamente cubierto. Al término de este trimestre, regresarán de forma definitiva a su propiedad remodelada y segura.El plan de intervención institucional incluyó un componente de sostenibilidad económica. En un esfuerzo de articulación empresarial, se logró gestionar una oportunidad laboral formal para Mercedes, la madre de Dani, con el propósito de blindar al hogar con ingresos estables y mejores condiciones de vida.La historia de Dani Zúñiga trasciende la simple beneficencia local; pone de manifiesto las barreras invisibles que enfrentan cientos de niños vulnerables para no desertar del sistema escolar. Hoy, mientras sus compañeritos de colegio continúan repasando el Braille en las cartillas, Dani ya no tendrá que mirar al cielo con temor, pues asistir a clases y cumplir sus sueños dejará de depender de las adversidades del clima.Además, te invitamos a ver: Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:Cartagena Sigue toda la información de Colombia en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.