Córdoba se ubica en el primer lugar del país en un indicador que empieza a preocupar a economistas y funcionarios: la insatisfacción laboral. Según un informe de la consultora OTES, el 54,2% de la fuerza de trabajo provincial atraviesa hoy una situación de vulnerabilidad ocupacional, 23,3 puntos por encima de la media nacional, que se ubica en 31,1%.
La cifra, llevada a números concretos, representa a 456.000 cordobeses. Y ahí aparece el dato que más llama la atención de los especialistas: la desocupación formal —8,8% según las estadísticas oficiales— explica solo una parte mínima del problema. De ese universo de afectados, apenas 74.000 personas están desempleadas. Las restantes 382.000 ya tienen un trabajo, sea formal o informal.
El empleo ya no alcanza
El informe de OTES pone en jaque una idea instalada en el debate público: que generar más puestos de trabajo resuelve la crisis de ingresos. La realidad cordobesa muestra otra cosa. El problema central ya no pasa por conseguir un empleo, sino por la calidad de ese empleo y el poder adquisitivo que genera.
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