Un estudio publicado la semana pasada por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) revelaba un dato quizás inesperado sobre las relaciones de pareja en España: un 30,7% de los encuestados afirmaba que solo ha tenido una pareja a lo largo de su vida. En segundo lugar se situaba un 22,4% que reconocía dos relaciones de pareja. La suma de ambos datos representa a la mitad de los adultos en España. Parece una proporción considerable. ¿Qué realidad hay detrás de esas cifras?En primer lugar, la edad. Entre los nacidos hasta los años 60, que se socializaron cuando las uniones eran de por vida –la ley del divorcio es de 1981–, sube el porcentaje de quienes cuentan una pareja: 54,2% los mayores de 65 años y 66,8% más de 75. Estas generaciones contribuyen a subir la media. Pero no son la única explicación.El amor romántico es una pauta que se repite, está más asentado de lo que solemos pensarMariano Urracoprofesor de Sociología en la UCMEstán también los jóvenes, a los que se asocia el estereotipo del miedo a comprometerse. Pero la encuesta indica que, de 18 a 24 años, un 31,7% reconoce una pareja y un 25,1% dice que dos. Son cifras muy parecidas al global de la población. Sin embargo, habría que preguntar qué entienden por pareja y si esta etiqueta coincide con la que pondrían a esa unión otras generaciones, o ellos mismos pasados unos años. Y ahí está la primera clave para interpretar la realidad de las parejas.Mariano Urraco, profesor de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) explica que, en el imaginario colectivo, una relación de pareja implica un vínculo emocional y relativamente duradero, pero hay un proceso de adquisición de experiencia que lleva a cada persona a entender las relaciones de un modo o de otro. “Cuando empezamos, la idea que tenemos de la pareja es romántica o idealizada, nos viene desde fuera y, a medida que cumplimos años y tenemos más relaciones, cruzamos ese canon con nuestras vivencias y acabamos teniendo una definición propia, que no solo se mide en años sino en experiencia”, detalla.Lee tambiénDe ahí una de las razones por las que hay pocas relaciones de pareja en las tablas del estudio, subraya. “La gente hace un balance de su historia sentimental y de alguna manera hace un borrado de relaciones de pareja auténticas. Hay quien rechaza haber estado casada veinte años con un cretino, por ejemplo, y en ocasiones incluso descartarán ese tipo de relaciones porque, visto con perspectiva, para ellos no reunían las características que debe tener una relación de pareja”, constata.En todo caso, advierte que hay una serie de pautas en las relaciones de pareja que se mantienen de una generación a otra y son las que dan estabilidad cultural a una sociedad. “Las cosas son mucho más estables de lo que parece y a nivel cultural las relaciones de pareja, el amor romántico, la monogamia, están más asentados de lo que podemos pensar. Es habitual decir que nuestros padres eran más tradicionales, pero no es así y todo el mundo acaba repitiendo una serie de pautas que cambian menos de lo que pensamos”, asegura.El modelo de sociedad casi favorece romper la pareja, hay mucha libertad sexualAntoni BolinchesPsicólogo clínicoEl psicólogo clínico Antoni Bolinches, terapeuta de pareja, añade que a menudo se sigue incluyendo el elemento convivencial al etiquetar una relación de pareja. Sin embargo, algo bien distinto ocurre con las parejas sexuales, asegura. “Estamos en una época que yo defino de sexo fácil y amor difícil y esta realidad se expresa en diferentes variantes de nivel de compromiso e incluso de la definición operativa de qué quiere decir ser pareja”. Así, vaticina que en los tramos de mediana edad, muchos de los que reconocen una pareja, cuando tengan 65 o 70 años ya hablarán de dos. “Ahora hay menos resistencia a la frustración, más permisividad social y la pareja es un vínculo menos sólido que tiempo atrás. La pareja es para quien la trabaja y hay que ser maduros para entender que convivir implica hacer concesiones”, dice.¿Es más fácil entonces romper la pareja o preservarla? En su opinión, se ha creado un modelo de sociedad que no censura dejar a la pareja, sino que “casi lo favorece porque hay mucha libertad sexual, muchos enamoramientos alternativos e infidelidades”. Sin embargo, también hay motivos para mantener la pareja y no solo por amor. “Hay que suponer que siguen juntos porque se quieren lo suficiente, pero también porque han encajado, y muchos porque se consideran no solo pareja sino familia, hasta el punto de que la cohesión tiene más que ver con la valoración global de la unidad familiar que con la calidad específica de la relación de pareja”, indica.Bruna Álvarez, profesora de Antropología en la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) e investigadora del grupo AFIN, coincide en que el factor edad influye en ese 30,7% que reconoce una sola pareja. Pero pone de relieve el restante 70% que ha tenido más de una pareja, y la media de 3,31 parejas por persona que ofrece la encuesta. “Yo no definiría a España como un país monógamo con estas cifras”, asegura.Tal como se relacionan, un joven puede tener amigos, amigas y casi no necesita una parejaBruna ÁlvarezProfesora de Antropología en la UABÁlvarez constata el cambio histórico que se ha producido en la percepción de la relación de pareja y la familia. Destaca el discurso que se generó en los años 90 de que es mejor separarse si la relación de pareja es mala, también para el bienestar de los hijos. Y apunta además a “la caída de la natalidad que se mantiene desde hace tres décadas, con situaciones incluso de parejas jóvenes, en relaciones estables, que están entrando en la idea de que no pasa nada si no tienen hijos porque hay muchas cosas que hacer”.En la encuesta, un 19% de los jóvenes de 18 a 24 años no ha tenido relaciones sexuales ni de pareja. La forma como se relacionan los jóvenes podría influir en ese dato. “Se sabe que tienen menos relaciones sexuales y ahí hay diversas reflexiones. Tienen opciones de hacer muchas cosas, tienen el mundo en el bolsillo con las redes sociales, también hay encuentros físicos, y se impone una sensación de constreñimiento del tiempo. Además, con la diversidad de maneras de relacionarse, pueden tener amigos, amigas y casi no necesitan una pareja”, indica. Pero también hay jóvenes que buscan la familia tradicional, y otros que quieren una pareja estable como espacio de cuidados y valores, señala, con un ideal del sexo vinculado a la amistad.Periodista especializada en información política.