El conocimiento y las habilidades necesarias para desenvolverse en el entorno han ido cambiando a lo largo de las diferentes etapas de la humanidad. En cada etapa, han sido requeridas distintas habilidades: desde la fuerza bruta y la agilidad, hasta la capacidad de crear y usar herramientas con destreza; luego, la habilidad de almacenar, pescar, recolectar; y, poco a poco, la capacidad de planear, dirigir y batallar. Cada una de estas habilidades ha permitido a unos sobresalir sobre otros —aquellos que no nacieron con ellas o no supieron potenciarlas—, lo que ha impulsado, por así decirlo, la creación de jerarquías y escalas de poder. Como no podría ser de otra manera, los actuales acontecimientos han puesto de manifiesto esta realidad.
La diferencia está en la velocidad
Antes, estos cambios ocurrían entre varias generaciones, por lo que eran aceptados de forma más o menos normal, ya que era difícil que un solo individuo se viera acosado por el trauma del cambio. Hoy, en cambio, varios cambios ocurren incluso en una sola generación. Los avances en internet, celulares, streaming, podcasts, redes sociales, mega almacenes, estilos de vida, viajes y comunicaciones parecen opacados por lo más reciente: la IA.









