La Confederación General del Trabajo (CGT) pone en marcha una nueva etapa de su plan de acción contra el gobierno de Javier Milei. Este martes se reúne en la sede de Azopardo 802 la comisión encargada de organizar el esquema de paros sectoriales y rotativos que la central prevé desplegar a partir de agosto, en sintonía con los sectores más combativos del sindicalismo, que vienen reclamando una respuesta más contundente frente a la reforma laboral y el ajuste económico.
La mesa organizativa está integrada por representantes de las principales confederaciones sindicales —industria, transporte, energía, alimentación y comunicaciones— junto con dirigentes de la CGT y de las dos CTA. El esquema que se debate se inspira en el llamado “modelo francés”, aplicado en 2023 contra la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron: en lugar de un paro general único, se coordinan medidas de fuerza por sector que se van alternando semana a semana —trenes, energía y refinerías una semana; recolección de residuos, educación y transporte urbano la siguiente— hasta desembocar en una medida de alcance nacional. Entre los ejes que se pondrán sobre la mesa figura también la posibilidad de movilizarse hasta el Banco Central para exponer el nivel de endeudamiento de los trabajadores.









