Más allá de las retenciones y la alta presión impositiva, uno de los mayores problemas que afronta la producción agropecuaria nacional es el estado de los caminos rurales, que no solo implica complicaciones logísticas, sino también pérdidas económicas para el sector.Así lo afirma un estudio conjunto entre la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), la Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa (Aapresid), el Movimiento CREA y la Sociedad Rural Argentina (SRA) realizado sobre la región sudeste bonaerense y la Cuenca del Salado.Según el informe, el 79% de los productores y profesionales agropecuarios relevados, aseguraron que la red de caminos rurales se encuentra en “malas” o “muy malas” condiciones, mientras que el 75% sostuvo que los mismos no son transitables durante todo el año.En base a este panorama, el 68% de los consultados declaró haber sufrido “pérdidas económicas reales” debido a demoras o a la imposibilidad absoluta de retirar la producción de los campos, al mismo tiempo que el 59% de la muestra estimó que el mal estado de los caminos incrementa el costo logístico en más de un 10%.Respecto a este último ítem, conlleva “mayores costos de flete, mantenimiento y desgaste: el deterioro vial reduce la vida útil de los neumáticos y aumenta el consumo de combustible en un 20-30% en caminos de tierra en mal estado”.Otro de los puntos importantes señalados fue la especificación de los problemas con los que cuentan los camiones. Así, el 68% de los participantes denunció la existencia masiva de pozos en las calzadas de tierra, mientras que el 82% constató la presencia de deformaciones en la calzada (27% de forma bastante seguida y 55% cada tanto).Por otro lado, un 82% de los productores relevados manifestó una inexistente o deteriorada señalización vial en los caminos de tierra, lo cual muestra “una ausencia en el mantenimiento o actualización para la seguridad vial”.Además, un 70% de los encuestados consideró importante la coordinación entre el municipio y los productores para mejorar los caminos, a la vez que el 45% sostuvo que lo prioritario es la estabilización del suelo con cemento o tosca como principal punto de mejora.El informe detalló que Argentina cuenta con 500.000 kilómetros de caminos rurales y representan el 82% de la red vial total de Argentina y si bien los mismos “cumplen una función que trasciende el transporte de bienes agropecuarios” y tienen un “relevancia estratégica” en el entramado productivo del país, su mantención y desarrollo “ha sido históricamente relegada en las políticas públicas”.“El análisis realizado permite concluir que el deterioro de los caminos rurales no representa meramente un inconveniente logístico, sino una transferencia de costos directa que erosiona la competitividad del productor y del país”, remarcó el trabajo y agregó: “la falta de inversión sostenida, la ausencia de planificación de largo plazo y el deterioro progresivo de la infraestructura limitan su capacidad para responder a las necesidades productivas y sociales actuales”.Si bien el mantenimiento de los caminos es una responsabilidad municipal y/o provincial, dependiendo del caso, cuestión por la cual se pagan tasas o tributos, lo cierto es que las prestaciones de la mayoría de los distritos son deficientes y que los casos de éxito resultan de un trabajo conjunto entre el sector privado y el público.Es por eso que el trabajo considera que “la participación de los productores resulta indispensable para cualquier proceso de mejora de la red vial terciaria”.El relevamiento demuestra que el problema trasciende la productividad y afecta aspectos cotidianos vinculados al trabajo, la educación, la salud y la conectividad rural. “En este contexto, el dato más relevante es que 7 de cada 10 productores manifiestan su disposición a colaborar con los gobiernos municipales y provinciales en esquemas de gestión público-privada orientados a mejorar la asignación de recursos y el mantenimiento de los caminos”, concluyó el estudio.